La cultura y el pensamiento crítico son fundamentales en la lucha contra el autoritarismo y el populismo, según se destacó en un simposio académico que tuvo lugar en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia. En este evento, la primera lehendakariorde y consejera de Cultura del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea, subrayó la importancia de estos elementos en tiempos de crisis.
Durante su intervención, Bengoetxea afirmó que en la actualidad, proteger el pensamiento y la libertad artística no es solo una opción, sino un «deber histórico». Este enfoque responde a los desafíos que enfrentan las sociedades modernas, que a menudo se ven amenazadas por el aumento del autoritarismo.
En el marco de la proyección internacional del arte vasco, el Gobierno Vasco ha reafirmado su objetivo de contar con un espacio propio en la Bienal de Venecia a partir de 2028. Esta iniciativa busca asegurar una presencia continua y significativa de la cultura vasca en un evento de relevancia global.
El año 2026 marcará el 50 aniversario de la participación de artistas vascos en la edición de 1976, un momento clave que Bengoetxea mencionó como un referente en la defensa de la cultura como herramienta para la libertad y los valores democráticos. En este sentido, destacó la relevancia de recordar aquel evento y su conexión con la historia contemporánea del País Vasco.
Bengoetxea también se refirió a la creación de la primera Eusko Jaurlaritza en 1936 bajo el liderazgo de Jose Antonio Aguirre, y cómo este evento histórico se relaciona con la evolución actual de la cultura vasca en el ámbito internacional. Rememoró que, hace cinco décadas, los creadores vascos llevaron a Venecia «la voz de un pueblo» y mostraron la ikurriña, que por aquel entonces estaba prohibida en España.
El evento congregó a diversas personalidades del ámbito cultural, incluyendo a Miren Arzalluz, directora del Guggenheim de Bilbao, Beatriz Herraez, directora de Artium, y Edurne Ormazabal, directora de Tabakalera. También asistieron familiares de artistas que participaron en la exposición de 1976, junto a representantes diplomáticos de Italia, México, Portugal, Ucrania y Guatemala.
Posteriormente, tuvo lugar un encuentro titulado «Memoria para el futuro» en el antiguo auditorio Cinema Moderno, donde se recordó cómo la vanguardia vasca desafió la censura de la época hace 50 años. La doctora en Historia del Arte Miren Vadillo, quien dirigió esta sesión, señaló que estas reflexiones son cruciales para reconsiderar la identidad del arte vasco fuera de sus fronteras, así como su evolución hacia una proyección independiente.
Vadillo comentó: «Estamos reflexionando sobre lo que hemos sido y lo que podemos ser en el futuro». El crítico y comisario Peio Aguirre también enfatizó que contar con un pabellón propio en la Bienal significaría una presencia «más regular y amplia» para el arte vasco, lo que podría contribuir a un compromiso cultural, político y económico a largo plazo.
La jornada concluyó con una actuación del colectivo Tripak en el Palazzo Contarini, destacando el enfoque de la cultura vasca en el contexto global, sin perder su esencia propia. Este evento resalta la importancia de la cultura en la construcción de identidades y en la resistencia ante las tendencias autoritarias del presente.




























































































