La Vuelta Femenina se prepara para iniciar su recorrido en Galicia este domingo, prometiendo un desafío notable para las ciclistas que participarán. Este evento, que se llevará a cabo del 3 al 9 de mayo, culminará en dos de los puertos más emblemáticos de Asturias: Les Praeres y Angliru. Estas montañas, conocidas por su dureza, se convierten en el escenario principal de una carrera que busca poner a prueba los límites de las participantes.
La competición contará con un total de 815 kilómetros y un desnivel positivo de 8.000 metros, distribuidos en siete etapas. Las primeras cuatro se desarrollarán en Galicia, donde se espera que el sol ilumine el camino de las ciclistas. La carrera comenzará con una etapa de 113 kilómetros entre Marín y Salvaterra de Miño y seguirá con un recorrido que unirá Lobios y San Cibrao das Viñas de 109 kilómetros.
La ausencia de la actual campeona, Demi Vollering, abre el campo para otras competidoras como Kasia Niewiadoma, ganadora del Tour 2024, y Pauline Ferrand-Prévot, quien se coronó en el Tour del año pasado. También hay grandes expectativas sobre Paula Blasi, quien ha demostrado un rendimiento impresionante en competiciones previas.
El recorrido definirá a las escaladoras, ya que la victoria se decidirá en las empinadas rampas del Angliru, una de las cumbres más desafiantes de la competición. Este puerto ha sido escenario de numerosas hazañas en ciclismo, y en esta ocasión, será el juez final de la carrera. Con rampas que superan el 20% de inclinación, se espera que la etapa final sea memorable.
El equipo Laboral Kutxa-Euskadi ha apostado por una formación escaladora, destacando a Usoa Ostolaza como su principal líder. La ciclista de Zarautz ha estado en su mejor forma y estará acompañada por Idoia Eraso y otros talentosos miembros, como Alice Arzuffi y Yuliia Biriukova. Según Ion Lazkano, director del equipo, su enfoque será aprovechar tanto la velocidad en llegadas reducidas como el potencial de escaladoras en las etapas decisivas.
El perfil de la carrera está diseñado especialmente para las escaladoras, y Lazkano ha expresado su confianza en que el equipo pueda adaptarse al recorrido. «Nuestro objetivo es ser combativas y mostrar nuestro carácter», ha afirmado. La estrategia se centrará en aprovechar el terreno montañoso y la velocidad en los sprints finales, con la esperanza de que las ciclistas puedan dejar su huella en este evento.
La Vuelta Femenina no solo representa un reto deportivo, sino que también es una oportunidad para visibilizar el ciclismo femenino en un escenario de gran prestigio. La inclusión de etapas que atraviesan paisajes desafiantes y hermosos aumenta la relevancia de este evento en el calendario ciclista. A medida que la competición avanza hacia las cumbres asturianas, la emoción y la expectativa seguirán creciendo entre los aficionados y las participantes.































































































