La situación en torno a las entradas para la final de la Copa del Rey ha puesto de manifiesto un nuevo conflicto en el seno de la Real Sociedad. A pesar de la notable presencia de los txapelas, que son fundamentales para la organización de los partidos en Anoeta, han quedado relegados en el acceso a las entradas, mientras que el club se reservó unas 4.000 para futbolistas, familiares y patrocinadores. Esta decisión ha generado descontento entre los txapelas, quienes no solo se encargan de la seguridad de los aficionados, sino que además no son considerados socios, lo que ha limitado su opción de participar en el sorteo de entradas.
Recientemente, y ante la falta de ventas debido a los precios elevados de las localidades, uno de sus representantes sindicales informó que había logrado comunicarse nuevamente con el club. A tan solo diez días de la final, el club permitió que los txapelas elaboraran una lista de personas interesadas en adquirir entradas, aunque el tiempo para responder era escaso. El coste por entrada asciende a 236 euros, lo que ha suscitado aún más quejas entre este grupo de trabajadores que se sienten ignorados por la directiva.
A pesar de estos contratiempos, otros sectores del club, como los empleados de las tiendas, han recibido entradas de manera más generosa. Por ejemplo, los integrantes del Sanse están organizando su viaje a Sevilla tras su encuentro con el Racing, y cada una de las chicas del equipo también ha conseguido una localidad. Sin embargo, la situación es disímil para los txapelas, quienes han visto que, de las siete entradas solicitadas, solo se han apuntado cuatro de ellos. Además, hasta el momento, no han recibido la información necesaria para completar la adquisición.
La falta de consideración hacia este grupo de trabajadores no ha pasado desapercibida, y es evidente que la gestión del club necesita mejorar en términos de inclusión. Mientras que otros empleados han recibido entradas gratuitamente, algunos txapelas han tenido que pagar por ellas, lo que pone de relieve una desigualdad que no se espera en un club de su prestigio. Por otro lado, un trabajador que logró recibir una entrada gratuita se encontró con que, al requerir una adicional para un acompañante, le ofrecieron un precio de 260 euros.
En estos días previos a la gran final, queda claro que la situación de los txapelas es un reflejo más de la necesidad de un cambio en la política de distribución de entradas del club. Mientras los aficionados se preparan para apoyar a su equipo, el clamor por un tratamiento más equitativo dentro de la Real Sociedad se hace cada vez más fuerte. La esperanza es que este evento no solo sirva para celebrar el fútbol, sino también para fomentar un sentido de comunidad y reconocimiento hacia quienes se dedican a hacer posible cada partido.




























































































