El Gobierno Vasco ha subrayado que la resolución del conflicto en torno a las haurreskolas de Eibar depende en gran medida del Ayuntamiento local. En una reciente entrevista en Bizkaia Irratia, la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, ha afirmado que su departamento cumplió con sus responsabilidades hace tiempo, y que corresponde ahora al consistorio justificar el retraso en la finalización de las inversiones necesarias en estas guarderías públicas.
La intervención de Pedrosa se produjo tras una serie de protestas organizadas por los padres frente al Ayuntamiento, que han reflejado la frustración existente. A pesar de que un año ha pasado desde que se tomó la decisión de abrir estos centros, y tras la finalización de las obras, las instalaciones aún no han recibido a ningún niño.
Durante la entrevista, la consejera enfatizó que el Gobierno Vasco tiene la responsabilidad en cuanto a la gestión de la plantilla y la estrategia educativa a través del Consorcio Haurreskolak, garantizando así un servicio de calidad. Sin embargo, también recalcó que las inversiones necesarias son competencia de los ayuntamientos, lo que añade una capa de complejidad al asunto.
“Nosotros hicimos los deberes”, declaró Pedrosa, dejando claro que la responsabilidad de los retrasos recae en el Ayuntamiento, y que es fundamental que este aclare por qué no se llevaron a cabo las inversiones en el tiempo requerido. Además, anunció que se establecerá un contacto con el consistorio para obtener respuestas, reconociendo la inquietud comprensible de las familias afectadas.
Este asunto ha generado un debate significativo en Eibar, especialmente después de que el Ayuntamiento de la villa armera pusiera en marcha un proyecto para crear dos nuevos espacios municipales que podrían acoger a 40 niños de cero a dos años. Esta iniciativa fue presentada como respuesta al aumento de demanda tras la gratuidad del servicio, implementada en el curso 2023-2024.
Los planes del consistorio contemplan la habilitación de dos locales de más de 90 m2 cada uno, uno de ellos en la calle Jacinto Olabe y otro en Blas Etxeberria, pero casi un año después de que se anunciara su creación, ninguna de las guarderías ha comenzado a operar.
Las obras de este proyecto se financiaron con un total de 463.042,84 euros, recursos provenientes tanto de la Unión Europea como del Gobierno de España, en el marco de políticas de apoyo a los servicios públicos y la conciliación familiar. Sin embargo, la realidad es que, al día de hoy, las instalaciones no han abierto sus puertas a ningún infante.
La situación ha motivado que varios grupos de padres se manifiesten en la plaza Untzaga, exigiendo respuestas por lo que consideran una «inacción» del Gobierno Local. Durante una de las concentraciones, que tuvo lugar el pasado jueves, los padres y madres recorrieron la plaza con sillas de niños, demandando una solución que les permita evitar tener que llevar a sus hijos a guarderías en otras localidades.
Un centenar de personas se unieron a esta protesta, mostrando así su descontento ante la inacción del consistorio. En este contexto, EH Bildu ha recordado su posición respecto a la gratuidad del servicio de haurreskolas, un reclamo que han estado haciendo desde 2023, junto a varias enmiendas para la apertura de nuevos espacios en los últimos tres años. La formación política ha valorado positivamente el avance en la creación de nuevas plazas, aunque ha señalado carencias, como el tamaño reducido de los locales y la falta de un espacio exterior adecuado.
Así, se ha generado una creciente preocupación sobre si las dos nuevas guarderías serán suficientes para satisfacer la demanda actual. El conflicto no solo pone de manifiesto una falta de coordinación entre las administraciones, sino que también subraya la necesidad de un compromiso claro y efectivo para garantizar el acceso a servicios educativos de calidad en Eibar.






























































































