La Ertzain-etxea de Hernani fue el escenario de un emotivo homenaje a Iñaki Totorika Vega, un agente de la policía autonómica que falleció trágicamente hace veinticinco años en un atentado perpetrado en el municipio. La ceremonia se celebró junto al monolito y la placa conmemorativa que se han instalado en su honor en la propia comisaría. Durante el acto, mandos policiales y compañeros del fallecido llevaron a cabo una ofrenda floral para recordar su legado.
Iñaki Totorika fue asesinado en 2001, a la edad de 25 años, como resultado de la explosión de un coche bomba que fue activado de forma remota en la rotonda de Zinkoenea. Este ataque, que ocurrió el 9 de marzo, dejó una huella imborrable tanto en la sociedad guipuzcoana como en el colectivo policial, que todavía recuerda la brutalidad de aquel día.
En el acto estuvieron presentes figuras destacadas como la directora de la Ertzaintza, Victoria Landa, y el jefe del cuerpo, Josu Bujanda, así como las jefaturas territoriales de Gipuzkoa y de la base de Hernani. Durante la ceremonia, se recordó la táctica que emplearon los terroristas, quienes colocaron un vehículo cargado de explosivos con el objetivo de atraer a la patrulla de Seguridad Ciudadana a la que pertenecía Totorika, detonándolo en el momento adecuado.
La conmemoración de Hernani ha reafirmado el compromiso del Gobierno Vasco con la memoria de aquellos agentes que han sido víctimas del terrorismo. En un ambiente de respeto y solemnidad, los asistentes dedicaron un minuto de silencio, enfatizando la importancia de mantener vivo el recuerdo de quienes sacrificaron sus vidas en el cumplimiento de su deber. La placa y el monolito que adornan la comisaría de Hernani son símbolos perennes de justicia y reconocimiento hacia un agente que, a día de hoy, sigue presente en la memoria de sus compañeros en Gipuzkoa.
Este tipo de actos no solo busca honrar la memoria de Totorika, sino que también sirve para recordar a la sociedad la fragilidad de la seguridad y el compromiso de las fuerzas del orden. En un contexto donde la violencia ha dejado profundas cicatrices, estas ceremonias se convierten en un espacio de reflexión sobre la necesidad de seguir construyendo una sociedad más segura y respetuosa. La memoria de Iñaki Totorika no solo está presente en la placa y el monolito, sino que vive en cada uno de los agentes que continúan ofreciendo su vida por la seguridad de la ciudadanía.

































































































