Un reciente informe de Ecologistas en Acción ha revelado que la calidad del aire en los entornos escolares de Gipuzkoa presenta serias preocupaciones. Las mediciones realizadas en colegios de Donostia y Errenteria han superado los niveles recomendados de dióxido de nitrógeno (NO₂) establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En contraste, Oiartzun se destaca como la única localidad en la que se han registrado valores por debajo de este umbral. Este análisis ha sido presentado hoy por la organización en un contexto de crisis ambiental.
El estudio muestra que, de los 412 entornos educativos analizados en toda España, solo tres centros en Euskadi cumplen con las recomendaciones de la OMS, de los cuales dos se encuentran en Oiartzun y uno en Álava. “Debemos estar por debajo de 20 µg/m³ de media anual de NO₂ para 2030. Estamos lejos, no vamos a cumplir”, advirtieron los representantes del Ayuntamiento de Donostia, Kepa Olaiz y Fran García. “Nos queda mucho trabajo y poco tiempo. Hay que tomar medidas ya”, añadieron.
Para abordar esta situación, los expertos proponen convertir los alrededores escolares en Zonas de Bajas Emisiones, facilitando así un entorno más saludable para los estudiantes. El informe también ha revelado que las mediciones en Donostia han mostrado que casi todas las captaciones superan los 20 µg/m³, salvo en algunas localizaciones específicas, como la Ikastola Zurriola y el CEIP Amara Berri, donde aún se encuentran por encima de los 10 µg/m³ recomendados por la OMS.
En Errenteria, la situación no es mejor, ya que todas las mediciones realizadas también superan los niveles establecidos por la OMS. Algunas áreas, como el Instituto Koldo Mitxelena y el entorno del ambulatorio de Iztieta, han registrado valores superiores a los 20 µg/m³. Esto pone de manifiesto la necesidad de una actuación urgente y coordinada para garantizar un aire limpio en las proximidades de los centros educativos.
En Oiartzun, la situación es notablemente diferente. Con la colaboración de Haurtzaro Ikastola y Elizalde Ikastetxea, se realizaron mediciones que han mostrado que cuatro de las cinco captaciones están por debajo de los 10 µg/m³ recomendados por la OMS. Esta excepcionalidad ha sido destacada por Ekologistak Martxan como un ejemplo positivo de cómo el bajo tráfico motorizado y la abundante vegetación pueden contribuir a un entorno escolar más saludable.
El informe también señala que el análisis se llevó a cabo entre el 5 y el 26 de noviembre de 2025, utilizando tubos de medición de NO₂. Este contaminante es conocido por irritar las vías respiratorias y puede provocar enfermedades graves, como la bronquitis. La OMS ha establecido un límite de 10 µg/m³ de media anual de NO₂ desde 2021, mientras que el Consejo de la Unión Europea fija el límite en 20 µg/m³.
En Donostia, se instalaron 15 captadores en Ategorrieta y tres en Amara Berri. Los resultados indican que las zonas dentro del perímetro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) han mostrado valores preocupantes, superando los 30 µg/m³. Esto es alarmante, dado que se esperaba que estas áreas presentaran mejor calidad del aire. Los expertos sugieren que los entornos escolares deberían ser considerados como ZBE por sí mismos, lo que podría tener un impacto positivo en la salud de los estudiantes.
Las conclusiones de este análisis subrayan una realidad crítica: la necesidad de adoptar medidas inmediatas para mejorar la calidad del aire en los entornos educativos de Euskadi. La propuesta de convertir estos espacios en Zonas de Bajas Emisiones podría ser un primer paso hacia un futuro más saludable para las generaciones venideras. La falta de acción podría tener consecuencias serias para la salud pública, especialmente en una región donde la calidad del aire ya es una preocupación creciente.




























































































