El canto gregoriano, una tradición musical vinculada al culto eclesiástico, ha visto un notable declive en Gipuzkoa en los últimos años. La Capilla Gregorianista Easo, establecida en 1995, y la Schola Gregorianista Donosti Ereski, que data de 1971, fueron las dos agrupaciones que durante años mantuvieron viva esta práctica en Donostia. Sin embargo, la falta de relevo generacional ha llevado a la disolución de ambas agrupaciones, con el coro Ereski despidiéndose en junio de 2025 y Easo programando su último concierto para el 2 de diciembre.
El desafío principal que enfrentan estas agrupaciones es la dificultad para atraer a nuevos cantores, especialmente jóvenes, que se interesen por una forma de música que no suele resonar con las nuevas generaciones. Esto se debe, en gran parte, a que el canto gregoriano se asocia más con las tradiciones religiosas que con la cultura contemporánea. De hecho, Santos Sarasola, ex presidente del coro Easo, comenta que «hoy en día somos diez cantantes con una media de edad de 82 años», destacando la necesidad de un cambio para asegurar la continuidad del repertorio.
El último concierto de la Capilla Gregorianista Easo, que tendrá lugar a las 20:15 horas en la parroquia de San Vicente, contará con la dirección de Demetrio Esnaola y la participación de la organista Ana Belén García. Este evento, de entrada libre, no solo servirá como despedida, sino que también presentará una nueva iniciativa llamada Monodia, liderada por Asier López Iraola. Con este nuevo proyecto se busca revitalizar el interés por la música antigua, con el canto gregoriano como punto de partida, pero también incluyendo otras tradiciones musicales.
Aunque la disolución del Easo y la Schola es un golpe para la comunidad musical, la creación de Monodia ofrece un rayo de esperanza. Según Sarasola, «en este momento nos encontramos en el umbral de un nuevo intento». Este nuevo grupo invitará a cantantes de todo el País Vasco, tanto hombres como mujeres, a participar en un proyecto que promete abarcar una gama más amplia de géneros. A diferencia de sus predecesores, Monodia no se limitará al canto gregoriano en contextos litúrgicos, sino que explorará espacios seculares y actuaciones en teatros.
Uno de los elementos destacados por Sarasola es el enfoque inclusivo que Monodia pretende adoptar. «Esta nueva experiencia aporta innovaciones significativas», señala. A diferencia de las agrupaciones anteriores, que eran exclusivas y limitadas en su repertorio y audiencia, el nuevo grupo buscará un acercamiento más contemporáneo a la música antigua y el folclore. Monodia se enfocará no solo en la formación musical de sus miembros, sino también en la promoción de un diálogo intergeneracional que permita a los jóvenes familiarizarse con estas tradiciones.
El canto gregoriano ha sido parte integral de las prácticas religiosas en los monasterios y parroquias a lo largo de la historia. Sin embargo, las reformas litúrgicas del Concilio Vaticano II y la disminución de las vocaciones religiosas han planteado nuevos retos. La necesidad de adaptar esta tradición a un contexto moderno es evidente, y el proyecto Monodia surge como respuesta a esta situación. «En busca de nuevos espacios y funciones, hemos cumplido la labor de hacer de transición entre los servicios religiosos y los conciertos», concluye Sarasola, reflejando la esperanza de que la música antigua pueda encontrar su lugar en el presente cultural vasco.
El futuro del canto gregoriano en Gipuzkoa está en un punto de inflexión. A medida que se despiden las viejas generaciones de cantores, la llegada de nuevas iniciativas como Monodia podría ofrecer una oportunidad crucial para revitalizar esta tradición, asegurando que no solo se preserve, sino que también evolucione. El concierto del 2 de diciembre será, sin lugar a dudas, un momento significativo, no solo por ser un adiós, sino también por marcar el inicio de un nuevo capítulo en la música antigua de la región.
































































































