El reconocido director de cine Imanol Uribe, nacido en San Salvador en 1950, será homenajeado este viernes con un premio honorífico en un festival de cine en Donostia. Este galardón se otorga en reconocimiento a su obra cinematográfica, que ha estado marcada por un fuerte compromiso social y político. Uribe es conocido por sus películas que abordan temas relevantes de la sociedad, siendo parte de la denominada trilogía vasca que incluye títulos como *El proceso de Burgos* (1979), *La fuga de Segovia* (1981) y *La muerte de Mikel* (1984). No obstante, su filmografía también incluye obras como *La carta esférica* (2007) y el film social *Bwana* (1996), que ha elegido como acompañante de su premio y que le valió la Concha de Oro, su segundo gran reconocimiento tras *Días contados* (1994).
En una reciente entrevista, Uribe expresó su gratitud hacia este reconocimiento, aunque con un tono reflexivo, comentando que «cuando comienzas a recibir premios, parece que te quieren ir retirando» entre risas. La elección de *Bwana* no es casual; el director afirmó que la historia muestra una realidad que ha empeorado con el tiempo, señalando que «la película fue un poco premonitoria», refiriéndose a los problemas de inmigración y la violencia de grupos extremistas que aún persisten en la actualidad.
Durante la conversación, Uribe recordó su experiencia de rodaje de *Bwana*, que llegó a él de manera inesperada a través de una propuesta de Andrés Pajares, quien se ofreció como protagonista junto a su entonces esposa, María Barranco. A pesar de las dificultades de filmar en exteriores, en una playa protegida del Cabo de Gata, Uribe destacó que el apoyo de figuras como Cristina Narbona, exministra de medio ambiente, fue crucial para superar los obstáculos burocráticos.
Los directores también reflexionaron sobre la evolución del cine en relación con la inmigración. Uribe admitió que ha habido un interés en abordar el tema en el cine español, aunque lamentó que no se realicen más obras al respecto. «Espero que se hagan», añadió, subrayando la relevancia del contexto actual. A medida que el futuro se presenta incierto, expresó su preocupación por posibles retrocesos en la libertad de expresión en el cine, citando ejemplos de otros países donde la censura ha aumentado.
El director de fotografía Javier Aguirresarobe, quien ha colaborado con Uribe en diversas ocasiones, también se unió a la conversación, enfatizando cómo han trabajado juntos hasta en siete proyectos. Su estrecha relación profesional se remonta a su época de estudiantes en una escuela de cine de Madrid, donde comenzaron a explorar el mundo del cine y la producción. Actualmente, ambos están desarrollando un nuevo proyecto titulado *La virgen muda*, aunque prefieren no dar muchos detalles hasta que se concrete la financiación.
Ambos cineastas abordaron el impacto que las plataformas digitales han tenido en la industria. Uribe señaló que, aunque se ha incrementado la producción de cine y series, la precarización de los salarios sigue siendo un problema. Aguirresarobe, por su parte, destacó que la llegada de la tecnología ha facilitado la creación audiovisual, pero a expensas de los salarios, reflejando así una industria en transformación.
Con la irrupción de la inteligencia artificial en el sector, Uribe expresó su preocupación sobre su implementación en el cine, aunque Aguirresarobe se mostró menos alarmado, señalando que el arte siempre ha estado asociado a la improvisación y la creatividad, aspectos que la inteligencia artificial no puede replicar de la misma manera. Ambos coincidieron en que la creciente homogeneización de la imagen puede ser un reto, pero para ellos sigue habiendo espacio para la creatividad individual.
Imanol Uribe ha dejado una huella indeleble en la cinematografía española, desde su llegada a Donostia, donde vivió años significativos que moldearon su carrera. A lo largo de su trayectoria, ha abordado variados géneros y temáticas, adaptando incluso obras literarias de autores renombrados. Al ser preguntado sobre su comodidad en diferentes tipos de cine, aseguró que, salvo en contadas ocasiones, siempre se ha sentido a gusto con sus proyectos, aunque reconoce que el resultado puede variar.
A medida que se aproxima el 50 aniversario de su primera película, *El proceso de Burgos*, Uribe reflexiona sobre cómo la industria ha cambiado desde entonces. A pesar de los avances, considera que algunos proyectos de su época, que abordaban temas sensibles, podrían resultar más complicados de realizar hoy en día debido al contexto político y social. Sin embargo, sostiene que es crucial que se sigan tratando temas complejos en el cine, especialmente aquellos relacionados con la historia reciente del País Vasco.
Al cerrar la conversación, ambos cineastas expresaron su deseo de continuar creando obras que reflexionen sobre la realidad social y política, ya que consideran que el cine es una herramienta poderosa para el cambio. Con su próximo proyecto en el horizonte, Uribe y Aguirresarobe están listos para enfrentar los desafíos del futuro mientras continúan su labor en el mundo del cine.

































































































