La próxima edición del Festival de Cine de San Sebastián, conocido popularmente como Zinemaldia, se enfrenta a un desarrollo particular este año. Según fuentes cercanas a la organización, actualmente las producciones confirmadas para la competición son escasas, con una participación latinoamericana que no se proyectará en el festival francés de Cannes. A diferencia de años anteriores, donde ya se contaba con varias películas en esta etapa, este año solo se ha confirmado una producción.
En relación a los prestigiosos Premios Donostia, se están gestionando dos galardones que prometen ser destacados, junto a otro que se lanzará próximamente, posiblemente destinado al Teatro Victoria Eugenia. La organización del festival se encuentra en las fases de selección del cartel y la imagen que lo representará.
El director menciona que no siente atracción por la presión que implica la organización del evento. «Para mí es un año muy normal», afirmó. Sin embargo, reconoce que el 1 de enero será un momento significativo, ya que se retirará de su puesto. A pesar de su salida, planea seguir vinculado a iniciativas del cine español y latinoamericano, pero no tomará decisiones definitivas hasta el comienzo del nuevo año.
Durante su mandato, ha posicionado el festival en el centro del debate social, abordando temáticas relevantes y controversiales. Su papel ha sido clave en la creación de espacios donde se puedan discutir y confrontar ideas, un enfoque que ha cultivado desde su juventud en Errenteria, donde fundó un cineclub para fomentar el diálogo.
El director también ha mencionado la posibilidad de establecer una Academia Vasca del Cine, similar a los premios Goya. «No sé si es el momento de crear una Academia de Cine o un Instituto de Cine», dijo. Sin embargo, enfatizó la necesidad de un análisis profundo sobre cómo se estructuraría esta nueva institución y su relación con el financiación pública, implicando al Gobierno Vasco y las diputaciones.
El cine vasco está atravesando un periodo de auge, y el director cree que es esencial avanzar con cautela e incluir a diferentes actores en la discusión sobre cómo organizarse colectivamente. Enfatizó que existen modelos exitosos en otras comunidades autónomas, como Cataluña o Andalucía, que han establecido sus propios premios, lo que hace que la creación de unos ‘Goyas vascos’ sea una sugerencia válida y esperada por muchos.
En este contexto, la próxima edición del Zinemaldia promete no solo ser un evento cinematográfico, sino también un espacio de reflexión sobre la identidad y el futuro del cine en Euskadi. La combinación de películas de calidad y el debate social que las rodea refuerzan la relevancia del festival en la cultura vasca. Se espera que, en un entorno cinematográfico en constante evolución, el Zinemaldia continúe siendo un referente internacional y un punto de encuentro para cineastas y amantes del séptimo arte.





























































































