La espera ha llegado a su fin. Tras semanas de intensa preparación, la afición de la Real Sociedad se encuentra en camino hacia Sevilla para presenciar una final que promete ser emocionante. Este sábado, a partir de las 21 horas, los seguidores txuri-urdin tendrán la oportunidad de ver a su equipo competir por un título que, sin duda, llena de ilusión a los seguidores. La emoción es palpable mientras los aficionados se preparan para el viaje.
Los desplazamientos han comenzado. Algunos han decidido anticipar su viaje, aprovechando la festividad del jueves, mientras que otros optan por comenzar su trayecto el viernes o incluso el mismo sábado. Independientemente de cuándo partan, la sensación de entusiasmo es un denominador común entre todos ellos. La marea txuri-urdin está en marcha, dispuesta a apoyar a su equipo en la gran cita.
Entre los primeros en salir, un grupo de amigos de Donostia ha programado su viaje en autocaravana. Con todo dispuesto desde la noche anterior, se han reunido a las 06:00 horas para comenzar su aventura hacia el sur. Esta cuadrilla ha tenido que dividir sus esfuerzos, con algunos partiendo temprano y otros después de sus jornadas laborales, llegando a Sevilla en la madrugada del día del partido. NOTICIAS DE GIPUZKOA se une a esta travesía, compartiendo uno de los momentos más importantes de sus vidas.
Dentro de la autocaravana, los hermanos Marc y Ander Laboreria han tomado la iniciativa de planificar la ruta, asegurándose de que todo salga según lo previsto. Su amigo Unai Iraola, quien ha sido parte de la cuadrilla desde sus inicios, trae consigo una tortilla de patata recién cocinada, un manjar ideal para el largo viaje de 900 kilómetros que les espera hacia Sevilla. Marc, que es tres años más joven que Ander, acompaña a su hermano en esta travesía, con la esperanza de vivir una noche mágica.
El viaje comienza bajo un cielo despejado, con Ander al volante, quien es conocido como «Labo» entre sus amigos. Es el capitán de esta expedición, y avanza con precaución, respetando las limitaciones de velocidad. En el camino, la cuadrilla se encuentra con otros aficionados, compartiendo saludos y alentando a su equipo mientras atraviesan la península.
A medida que avanzan, se encuentran con una densa niebla en Belorado, que no se disipa hasta que cruzan la frontera de Burgos. A las 10:45 horas, hacen su primera parada cerca de Alaejos, donde el ambiente es tranquilo y las provisiones del hogar les satisfacen. Con una selección de bocados caseros, reanudarán su viaje hacia Sevilla, con la próxima parada en Cañaveral, recomendada por un compañero de trabajo de Ander.
Conforme entran en la provincia de Salamanca, el clima cambia notablemente. El calor roza los 24 grados y la conversación se torna alegre, con un par de amigos que se encuentran en el camino, gritando «¡Aupa Real!» desde su coche. Las anécdotas fluyen entre los miembros de la cuadrilla, que repasan la última semana de trabajo y los planes futuros, incluyendo un potencial viaje al Pirineo durante el Tour de Francia.
Al pasar Salamanca, la emoción crece al avistar el primer cartel que señala Sevilla. “Ahí, ahí”, celebran los tres, entre aplausos y silbidos. La carretera se llena de coches que lucen bufandas y banderas de la Real, creando un ambiente festivo. Una autocaravana que los adelanta lleva estampado un lema que se ha vuelto icónico: “Llévame a Sevilla Orri Óskarsson”.
En el área de servicio Alto de Santiago, deciden hacer una parada para comer. Allí, sorprendentemente, se encuentran con su antiguo profesor de euskera, quien también está disfrutando de un menú con sus hijos. “¡Cuánto tiempo!”, ríen todos, celebrando la casualidad. Después de una charla amena, entran al restaurante para reponer fuerzas con un nutritivo almuerzo que incluye ensaladas y gazpachos, además de fresca agua, esencial para rehidratarse tras tantas horas de viaje.
La autocaravana necesita repostar a pocos kilómetros de Mérida, y aunque el calor se intensifica, el estado de ánimo es alto. 100 euros es el costo del combustible necesario para continuar. Con cada avance, las celebraciones son cada vez más frecuentes, pues cada minuto que pasa los acerca más a su destino. Suena música festiva y las primeras cervezas comienzan a abrirse en el interior del vehículo, marcando el ambiente festivo que reina entre los aficionados.
Finalmente, después de 900 kilómetros y más de 13 horas en la carretera, avistan Sevilla, con temperaturas cercanas a los 30 grados. La alegría y los nervios aumentan a medida que se acercan al parking de autocaravanas al sur de la ciudad. A pesar del calor, la preocupación queda atrás; ahora es momento de disfrutar y vibrar con el equipo. Este desplazamiento es histórico, y aunque el viaje ha finalizado, la verdadera aventura apenas comienza. Aupa Real!




























































































