Este miércoles, Ecologistas en Acción-Ekologistak Martxan ha presentado los resultados de una campaña de ciencia ciudadana que ha analizado la calidad del aire en 412 entornos educativos en Gipuzkoa. Esta iniciativa se enmarca dentro de un estudio más amplio que ha evaluado la presencia de dióxido de nitrógeno, un gas considerado tóxico, en 66 núcleos urbanos de todo el Estado. Las conclusiones son alarmantes, ya que todos los puntos escolares analizados en Donostia y Errenteria han superado el umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud, que establece un límite de 10 microgramos por metro cúbico (10 µg/m3). En particular, los centros educativos Jesuitas y el Colegio Inglés de Donostia se encuentran entre los 15 lugares más contaminados de España.
Kepa Olaiz, representante de la organización ecologista, ha expresado en una rueda de prensa en el Ayuntamiento de San Sebastián el apoyo recibido por parte de EH Bildu y Elkarrekin Podemos. Detalló que 16 de los 26 medidores ubicados en estas dos localidades han registrado niveles superiores a 20 microgramos por metro cúbico, cifra que coincide con la nueva directiva del Consejo de la Unión Europea que establece los objetivos de calidad del aire a cumplir para el año 2030. Esta normativa reduce a la mitad los límites establecidos anteriormente, que eran de 40 microgramos.
En el estudio participaron 600 voluntarios en Euskadi, quienes instalaron dispositivos de medición pasivos entre el 5 y el 26 de noviembre del año pasado para determinar los niveles de NO2. Este gas, que puede provocar diversas patologías respiratorias, afecta especialmente a los jóvenes en edad escolar. La razón es que, debido a su desarrollo físico, respiran más veces al día que los adultos, lo que significa que su organismo recibe una mayor cantidad de contaminantes, generando problemas como alergias o asma infantil.
En Donostia, se colocaron 15 captadores en la zona de Ategorrieta, un área con varios centros educativos cercana a una de las arterias más transitadas de la ciudad. También se instalaron tres medidores en Amara Berri, en las proximidades del colegio de Educación Primaria, y dos en el Centro, dentro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Los resultados del informe indican que todas las mediciones han superado los 10 µg/m3, y la mayoría, salvo en dos zonas, han rebasado los 20 µg/m3. Aunque no se registraron valores por encima de los 40 µg/m3, algunos puntos alcanzaron hasta 38,5 µg/m3.
La situación en Errenteria también es preocupante. Aquí, los puntos de medición se colocaron cerca de centros educativos y un ambulatorio. En este caso, todas las mediciones sobrepasaron el límite establecido por la OMS, siendo el Instituto Koldo Mitxelena y el ambulatorio los más contaminados, atribuible a su cercanía a un intenso tráfico motorizado.
En contraste, Oiartzun tuvo un desempeño más positivo, ya que cuatro de los medidores instalados en entornos escolares registraron niveles por debajo de 10 µg/m3. Esto se debe a que los centros educativos se encuentran en zonas con poco tráfico y rodeados de abundante vegetación. Olaiz ha señalado que la cantidad de tráfico motorizado es un factor determinante en la calidad del aire y ha instado a incrementar las medidas para fomentar la movilidad activa y controlar los niveles de contaminación en áreas cercanas a centros educativos y de salud.
Este año, a diferencia de 2022, el Ayuntamiento de Donostia ha mostrado disposición para colaborar en la creación de una base de datos más completa sobre las mediciones. Olaiz ha defendido que la metodología utilizada por la organización es válida y que las muestras son analizadas en laboratorios certificados, sugiriendo que estos resultados son imprescindibles para visibilizar la grave situación de la contaminación en la región. La necesidad de establecer más zonas de bajas emisiones, especialmente en áreas como Ategorrieta, se ha convertido en un tema central en estas discusiones.





























































































