Un nuevo revés se ha presentado para el Gobierno Vasco en relación con la licitación de la cubierta que se planeaba instalar sobre los juegos infantiles en la plaza Santiago de Riberas de Loiola. Este proyecto ha quedado desierto tras la falta de ofertas por parte de las empresas, lo que obligará a aumentar el presupuesto hasta casi 388.000 euros, incluyendo el IVA, con un incremento del 12%. Este fenómeno de escasa participación empresarial se ha vuelto más común desde el inicio de la pandemia y ha sido exacerbado por la crisis de Ucrania, así como por los conflictos en Oriente Medio, que han elevado los costos de materiales y producción.
Una de las causas subyacentes de esta situación es el extenso periodo que transcurre desde la aprobación del proyecto hasta su licitación pública, lo que se ve influenciado por las exigencias burocráticas y legales actuales. Este retraso provoca que los precios no sean competitivos para atraer a los licitantes, quienes optan por no participar en estas convocatorias.
La Junta de Gobierno Local se prepara para aprobar nuevamente el proyecto, redactado por los arquitectos Arkaitz Lasa y Santiago Noain, y que ha sido actualizado por los servicios técnicos del ayuntamiento. La ejecución de la obra tiene un plazo estimado de seis meses. La primera licitación se llevó a cabo en diciembre de 2025, lo que implica que la instalación de la cubierta sufrirá un retraso de al menos tres meses.
De acuerdo con la memoria constructiva que ha tenido acceso este medio, la superficie a cubrir es de 18×20 metros y está destinada a un parque infantil. Se prevé colocar una cubierta de 420 metros cuadrados, formada por cinco arcos de madera laminada con un radio de 17 metros y 54 de canto, además de correas transversales que servirán como base para el material de cubrición, que será de policarbonato celular de 32 milímetros de espesor. La forma elíptica de la cubierta está diseñada para alterar lo menos posible las condiciones de las viviendas que dan a la plaza.
Este proyecto no solo busca renovarse, sino también mejorar la experiencia de uso del parque. Se reubicarán cuatro bancos que actualmente están en el lado este de la zona de juegos, además de trasladar las farolas al exterior, ya que su altura supera la de la nueva estructura. La nueva instalación también incluirá un sistema de iluminación actualizado para el área de juegos.
Desde el consistorio, se valora la ejecución de esta obra como “muy positiva”. Según el concejal de Proyectos Urbanos, Juantxo Marrero, se trata de una demanda ciudadana que llega a través de los Presupuestos Participativos, donde los vecinos expresan sus necesidades. “Los niños y las familias podrán seguir disfrutando del parque también durante el invierno y en días de lluvia”, destaca Marrero, quien afirma que las peticiones para cubiertas en parques son frecuentes y muy solicitadas en cada convocatoria de este tipo.
En definitiva, la intervención en la plaza Santiago de Riberas de Loiola es un ejemplo de cómo las administraciones locales intentan adaptarse a las demandas de la ciudadanía, buscando mejorar los espacios públicos y garantizar su uso durante todo el año. Sin embargo, la dificultad para obtener ofertas competitivas revela un desafío que deberá abordarse con urgencia para evitar futuras demoras en proyectos similares.
































































































