La Vuelta femenina se celebrará del 3 al 9 de mayo, con base en Galicia, donde se realizarán cuatro de las siete etapas del evento. Esta competición abarcará un total de 815 kilómetros y ascenderá un desnivel positivo de 8.000 metros. Se anticipa que será un gran reto para las escaladoras, culminando en las difíciles pendientes del Angliru.
El primer día comenzará con un recorrido de 113 kilómetros que unirá Marín y Salvaterra de Miño, seguido por una segunda etapa de 109 kilómetros entre Lobios y San Cibrao das Viñas. El tercer día tendrá a las ciclistas recorriendo 121 kilómetros desde Padrón hasta A Coruña, mientras que la cuarta etapa, que se desarrollará el 6 de mayo, conectará Monforte de Lemos con Antas de Ulla y abarcará 115 kilómetros.
Tras el periplo gallego, la competición se trasladará a León, donde se llevará a cabo una etapa de 119 kilómetros entre León y Astorga. Las jornadas finales se centrarán en los paisajes asturianos, destacando especialmente el ascenso a Les Praeres, programado para el 8 de mayo. Este puerto, conocido por su dureza, será una prueba crucial para las participantes.
La última etapa de la Vuelta, programada para el 9 de mayo, partirá de La Pola Llaviana y culminará en el temido Angliru, con un recorrido de 132 kilómetros. Este coloso asturiano, famoso por sus rampas superiores al 20% de desnivel, se perfila como el juez definitivo de esta emocionante competición.
En lo que respecta a Les Praeres, el recorrido de 106 kilómetros presenta un desnivel medio del 13%, con tramos que alcanzan hasta el 27% de inclinación, lo que lo convierte en un verdadero desafío para las ciclistas. La dificultad se incrementa en sus primeros 2,6 kilómetros, donde el porcentaje medio se eleva al 15%. Este puerto será clave para definir quiénes estarán en la lucha por el título.
La ascensión al Angliru, que se caracteriza por su longitud de más de 13 kilómetros y una pendiente media del 9,8%, incluye secciones extremadamente duras, especialmente el tramo conocido como Cueña les Cabres, donde se registran pendientes de hasta el 23,5% en un kilómetro. De esta manera, la Vuelta femenina se perfila como un evento que no solo desafiará a las competidoras, sino que también elevará el nivel del ciclismo femenino en la península.
Este evento no solo es un espectáculo deportivo, sino que también representa un paso adelante en la visibilidad del deporte femenino. Con el apoyo de instituciones y la afición, la Vuelta femenina se establece como un referente en el calendario ciclista, promoviendo la igualdad y el empoderamiento de las mujeres en el deporte.






























































































