En el Senado, la senadora del PP Marimar Blanco protagonizó un intenso choque verbal con el PSOE durante una sesión dedicada a debatir una moción del Partido Popular. Esta iniciativa busca investigar los beneficios penitenciarios concedidos a presos etarras y propone cambios legislativos para limitar estos beneficios a aquellos que se hayan desvinculado de la organización terrorista, muestren arrepentimiento y colaboren con la Justicia.
Todo ocurrió en el contexto del debate pleno, donde el parlamentario socialista José María Oleaga defendió la «legalidad» de la política penitenciaria en el País Vasco. Oleaga descalificó la propuesta del PP, a la que catalogó de «bulo», subrayando que las acusaciones sobre un carácter «político» de estos beneficios son infundadas y reflejan un intento de desestabilizar la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez.
Durante su intervención, el socialista argumentó que cada caso se analiza de manera exhaustiva, lo cual es responsabilidad de los funcionarios de prisiones, a quienes acusó de ser objeto de ataques por parte del PP. En un momento de la discusión, Oleaga hizo referencia a Miguel Ángel Blanco, hermano de la senadora, quien fue asesinado por ETA en 1997 en Lasarte, un hecho que marcó profundamente la memoria colectiva del País Vasco.
Al defender su postura, Oleaga criticó al expresidente del Gobierno José María Aznar, remarcando que el año posterior al asesinato de Blanco, Aznar se refería a la organización terrorista como «Movimiento Vasco de Liberación Nacional», una terminología que ha sido objeto de controversia desde entonces.
La senadora Marimar Blanco tomó la palabra como respuesta a Oleaga, mostrando una indignación palpable. Enérgicamente solicitó que los miembros del PSOE «se laven la boca antes de volver a mencionar a mi hermano», enfatizando la gravedad de lo que considera una falta de respeto hacia las víctimas del terrorismo. «Vergüenza les tendría que dar hablar de las víctimas después de la política tan infame que están llevando a cabo con la memoria, la dignidad y la justicia», fueron sus palabras contundentes.
La senadora también criticó la postura del PSOE, señalando que su partido «no se va a callar» y que les incomoda que se hable de ETA, mientras que no tienen reparos en discutir sobre el franquismo. A lo largo de su intervención, dejó claro que el actual enfoque del PSOE hacia los beneficios penitenciarios provoca un mensaje peligroso: «asesinar en España, desgraciadamente, sale muy barato».
Blanco hizo hincapié en lo que considera un «vergonzoso precio político» en relación con los acuerdos con Bildu, a quienes acusó de negociar con los herederos de ETA. Este tipo de políticas, según ella, sólo favorece a los terroristas que no han mostrado ningún tipo de arrepentimiento ni colaboración con la Justicia, lo que supone un grave error desde el punto de vista de la memoria histórica y la dignidad de las víctimas.
Este debate en el Senado no solo refleja la polarización de la política en torno a la memoria del terrorismo, sino que también pone de manifiesto las tensiones existentes entre los diferentes partidos en el contexto de la política penitenciaria vasca. La discusión resuena con fuerza en la sociedad española, especialmente en comunidades como Gipuzkoa, donde las heridas del pasado aún están presentes.
El resultado de esta confrontación en el Senado puede influir en el futuro de la legislación relacionada con el tratamiento de los presos de ETA y las políticas de memoria, elementos críticos en la construcción de una convivencia pacífica y respetuosa con las víctimas del terrorismo. La insistencia de Marimar Blanco en proteger la memoria de su hermano y de todos aquellos que sufrieron a manos del terrorismo plantea un debate sobre la justicia y la reparación que sigue siendo relevante en la actualidad.

































































































