La música no solo se escucha, sino que también se vive. Este sentimiento se hace palpable en las sesiones de ensayo donde 100 cantantes profesionales y amateurs se unen para crear un sonido colectivo, compartiendo la misma pasión y respiración. Este es el espíritu del programa Abestu Euskadiko Orkestrarekin, que busca acercar la música a la comunidad mediante la colaboración entre voces no profesionales y músicos destacados.
Con la intención de llevar la música clásica a un público más amplio, la Euskadiko Orkestra ha puesto en marcha, por segundo año consecutivo, esta iniciativa. En el marco del proyecto, 132 cantantes amateurs tienen la oportunidad de actuar junto a la orquesta en un concierto sinfónico.
El programa se integra dentro de un proyecto más amplio europeo, según ha explicado Mikel Cañada, coordinador de la Musika Gelaren de la Euskadiko Orkestra. Este se enmarca en el proyecto Artis+, que se centra en la socialización del arte. La esencia del programa es crear un espacio de disfrute musical conjunto, permitiendo a los ciudadanos cantar en un coro acompañado por una orquesta profesional, buscando siempre una experiencia enriquecedora sin grandes exigencias técnicas.
Desde el inicio de la iniciativa, el interés ha sido notable. En esta edición, 600 personas se inscribieron, aunque solo 132 pudieron ser seleccionadas mediante un sorteo. Esta limitación ha despertado aún más el deseo de participar entre los interesados.
Para muchos, como el tenor Cruz Noguera, este proyecto ha significado una reconexión con la música. Noguera, que ha estado cantando desde joven, sintió que su curiosidad renacía al ver la oferta. “Las circunstancias de la vida me llevaron a dejar la música de lado, pero esta oportunidad es especialmente valiosa para mí”, expresó.
Por su parte, Lorea Solana, una contralto de 26 años de Bizkaia, llegó al proyecto casi por accidente. Desde pequeña ha estado interesada en la música y, atraída por la convocatoria, se inscribió “sin muchas expectativas”. Destacó el ambiente de ensayo como “muy positivo”: “Los ensayos son ligeros y tenemos una buena dirección”. Además, considera que cantar con la orquesta es “especialmente conmovedor”, afirmando que “nunca pensé que cantaría con una orquesta sinfónica, y vivir esa experiencia es algo único”.
Repertorio Diversificado
Durante los conciertos, se interpretarán tres obras: Euskalerria de Pablo Sorozabal, la Marcha y el Coro de «Carmen» de Georges Bizet, y el «Gloria» de Antonio Vivaldi. Cañada ha comentado que seleccionar el repertorio no es tarea sencilla. “Normalmente, los organizadores eligen dos obras, y la tercera la escogen los participantes. Siempre intentamos incluir una pieza en euskera y otra de ópera”, explicó, resaltando que las diferencias entre géneros aportan gran riqueza artística.
Noguera ha mencionado que estas obras evocan “emociones especiales” para él, ya que ha cantado anteriormente una de ellas. Además, considera que interpretar en euskera tiene un significado profundo. “Cada pieza presenta grandes desafíos. El fragmento de Carmen es complejo; mientras que Euskalerria es más poético y tranquilo, requiriendo un tipo de interpretación diferente”, añadió.
Cantar junto a la Easo abesbatza brinda a Solana una sensación de seguridad, aunque también siente el peso de la responsabilidad, considerando un honor actuar en un lugar como el Euskalduna. Para ella, la experiencia es “extremadamente enriquecedora”: “Te brinda la oportunidad de aprender de muchos profesionales y, al mismo tiempo, demuestra que eres capaz de afrontar un desafío”.
Lograr la sincronización entre la orquesta y el coro es un reto considerable, pero Cañada confía en que este proceso resultará en una “propuesta artística excelente”. Además, el proyecto tiene como objetivo acercar la música clásica a nuevos públicos. Los amigos y familiares de los cantantes asistirán a los conciertos, lo que podría marcar su primer contacto con la Euskadiko Orkestra.
Los conciertos, que tendrán lugar desde hoy hasta el 18 de octubre, se enmarcan en el octavo programa sinfónico de la orquesta. Cañada ha enfatizado que esto no es un evento aislado, sino parte de una estrategia más amplia para promover el canto coral. “El objetivo es fomentar el canto entre niños, jóvenes y adultos, reforzando el legado intergeneracional. Es crucial atraer a más jóvenes, y para ello, crear proyectos atractivos es fundamental”, concluyó. Cantar, en sus palabras, no es solo una actividad artística, sino también una forma de disfrutar de la vida.





























































































