La reciente decisión del Gobierno Vasco ha marcado un nuevo obstáculo para el desarrollo de energía eólica en Euskadi. La administración ha declarado desfavorable el impacto ambiental del parque eólico ‘Kastillo’, que se planeaba construir en las localidades de Otxandio y Ubide, en Bizkaia, así como en Legutio, en Álava.
Este proyecto, impulsado por Plauri Energy, contemplaba la instalación de cuatro aerogeneradores, cada uno con una potencia de 5 MW, lo que suponía una inversión total de 20,5 millones de euros. Sin embargo, el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad ha argumentado que el proyecto no solo presenta un elevado impacto ambiental, sino que también se sitúa en áreas con baja capacidad para este tipo de instalaciones.
La resolución, publicada recientemente en el Boletín Oficial del País Vasco, subraya que los aerogeneradores se proyectan en zonas catalogadas como de alta sensibilidad para este tipo de infraestructuras. En concreto, tres de estos aerogeneradores se ubicarían en una área de protección de aves, donde se han identificado refugios prioritarios para quirópteros. Los otros dos se situarían en una cuenca reconocida por su alto valor paisajístico, conforme al Catálogo de Paisajes Singulares y Sobresalientes de Euskadi.
Adicionalmente, el proyecto de ‘Kastillo’ se encuentra en una posición central respecto a varios espacios protegidos bajo la Red Natura 2000. Entre estos, destacan las zonas especiales de conservación (ZEC) de los Embalses del Sistema del Zadorra, Gorbeia, Urkiola, Aizkorri-Aratz, Río Baia y los Robledales Isla de la Llanada Alavesa. La proximidad a estas áreas ha sido un factor determinante en la evaluación ambiental desfavorable.
La decisión refleja un compromiso del Gobierno Vasco por preservar el medio ambiente, a pesar de la creciente demanda de energías renovables. La aprobación provisional del Plan Territorial Sectorial de las Energías Renovables, aún en proceso, ha permitido señalar que el emplazamiento de los aerogeneradores no es apropiado dadas las condiciones del terreno y la biodiversidad presente.
El caso del parque eólico ‘Kastillo’ pone de manifiesto la complejidad de equilibrar el desarrollo de energías limpias con la necesidad de proteger el entorno natural. Esta situación podría tener implicaciones sobre futuros proyectos en la región, ya que establece un precedente en la evaluación de impactos ambientales de iniciativas similares.
Los actores involucrados en el sector energético deberán considerar la normativa y las condiciones locales para futuras propuestas, aprendiendo de la experiencia en Otxandio y Ubide. Esto podría llevar a una revisión de los planes para asegurar que se alineen con los objetivos de sostenibilidad y conservación que rigen la política ambiental del Gobierno Vasco.
Con la creciente preocupación por el cambio climático, la búsqueda de fuentes de energía renovable se vuelve cada vez más crucial. Sin embargo, la protección del patrimonio natural y las especies que habitan en estas áreas es igualmente esencial. La jornada de hoy destaca cómo ambos aspectos deben convivir en los planes de desarrollo para garantizar un futuro sostenible para Euskadi.
































































































