Pilar Zabala, nacida en Tolosa en 1968, ha anunciado su salida de la política tras haber sido un destacado fichaje de Elkarrekin Podemos en las elecciones autonómicas de 2016. Su decisión fue confirmada en una entrevista concedida a Diario Vasco, aunque se había convertido en un secreto a voces en el Parlamento vasco. Durante el último año, Zabala no ha tenido una presencia significativa en la cámara, debido a una baja por enfermedad y la marcha de su mentora, Nagua Alba, quien no se presentó a la reelección.
La excandidata a lehendakari ha expresado su desilusión con el mundo político actual, afirmando que «no es un mundo que me apetezca continuar explorando». Según sus palabras, la política se ha convertido en un entorno desgastante donde prevalecen ciertas prioridades que no comparten su enfoque. A pesar de haber tenido sueños de liderar el Gobierno Vasco, la realidad de la política le ha llevado a reconsiderar su participación activa.
Zabala, que fue un referente en la formación morada, destaca que su decisión de abandonar el cargo no es repentina, sino que ha sido un proceso que «llevaba tiempo madurando». En el ámbito político, su figura ha sido relevante, especialmente cuando defendió la celebración de un referéndum en Euskadi, siempre dentro del marco legal, y propuso cambios en la política penitenciaria, especialmente tras la disolución de ETA hace siete años. Su frustración radica en que siente que la situación en Euskadi se ha estancado y que la historia podría repetirse si no se aborda de manera adecuada.
El contexto en el que se produce su renuncia es significativo, ya que coincide con una polémica sobre los traslados a prisiones vascas de algunos expresos de ETA que han mostrado disposición a colaborar con la justicia. La gobierno español de Pedro Sánchez ha tomado decisiones en este ámbito que han generado debate público, y Zabala ha señalado que es necesario cumplir la ley para avanzar en este tipo de situaciones.
Finalmente, la excandidata ha manifestado que se queda con la experiencia adquirida y con una gran oportunidad de haber colaborado en el servicio público. «Las personas que en su día nos votaron tienen que saber que no voy a continuar», ha afirmado, dejando la puerta abierta a una posible participación en la formación morada en el futuro, aunque sin concretar detalles. La conclusión de su carrera política, marcada por la ambición y la reflexión, se produce en un momento en el que la política en Euskadi enfrenta numerosos desafíos.


























































































