La Real Sociedad sufrió una sorprendente derrota en su estadio de Anoeta ante el Lleida, con un marcador de 2-3 en un partido que dejó un sabor amargo para los aficionados. El encuentro, que tuvo lugar durante la jornada de la competición, comenzó bien para los locales, quienes se adelantaron rápidamente con un gol de Diego Llorente en el minuto 24. Posteriormente, Juanmi amplió la ventaja a 2-0 en el minuto 33, lo que parecía poner a la Real en una posición cómoda.
Sin embargo, la dinámica del partido cambió drásticamente tras el descanso. Aitor Núñez recortó distancias para el Lleida en el minuto 55, poniendo presión sobre los locales. Tan solo cuatro minutos después, Manu Molina logró igualar el marcador desde el punto de penalti, lo que provocó la sorpresa en la grada. Finalmente, en el minuto 90, Radulovic selló la victoria para el Lleida, dejando a la Real con las manos vacías en un partido que prometía ser un trámite.
El árbitro del encuentro, Martínez Munuera, mostró tarjetas amarillas a varios jugadores, incluyendo a Toño Ramírez y Zubeldia, así como a Manu Molina del equipo visitante. La asistencia fue notablemente baja, con solo 8.819 espectadores presentes, marcando una de las peores entradas en la historia del estadio. Este ambiente de descontento se intensificó al recordar que la Real había ganado el partido de ida por 0-1, lo que hacía aún más dolorosa esta caída en casa.
A lo largo de la competición, la Real ha tenido una trayectoria irregular, aunque su capacidad para clasificarse a las eliminatorias ha sido destacable. En este contexto, la situación vivida en Anoeta se convierte en un nuevo capítulo de una historia que ha visto cómo el equipo se ha enfrentado a rivales de renombre a lo largo de los años. Con varias clasificaciones a la vista, la presión sobre el equipo para retomar la senda victoriosa se hace palpable.
En la última jornada de la fase de grupos, el equipo dirigido por Imanol Alguacil se enfrentó al Manchester United en un partido decisivo. A pesar de la derrota por 0-1, el equipo pudo avanzar en la competición, lo que generó una celebración entre los aficionados, quienes vieron en esa derrota una especie de victoria simbólica. La historia reciente de la Real ha estado marcada por altibajos, pero la afición sigue mostrando un apoyo incondicional.
El siguiente reto para la Real Sociedad será crucial para mantener las esperanzas en el campeonato. La plantilla necesitará recuperarse rápidamente y aprender de los errores cometidos en este último encuentro. Con la vista fija en el futuro, los seguidores esperan que el equipo pueda mostrar su mejor versión y superar las dificultades que se presenten en las próximas jornadas.

































































































