El pasado 20 de enero, la Real Sociedad se encontró con un nuevo obstáculo en su camino tras el empate 3-3 contra el Oviedo en el estadio Anoeta. A pesar de haber logrado remontar el marcador, el equipo txuri-urdin se vio perjudicado por decisiones arbitrales que han generado controversia en la afición y el cuerpo técnico.
Durante esta temporada, las decisiones de los árbitros han sido objeto de críticas, y el VAR no ha intervenido en varios momentos clave, lo que ha dejado a la Real Sociedad en una situación desfavorable en encuentros importantes. El lehendakari Imanol Pradales ha señalado que la falta de revisión por parte del VAR en ciertos partidos ha resultado en un “agravio comparativo” con respecto a otros encuentros en los que se han tomado decisiones diferentes.
Un episodio que ha marcado este reciente tramo de la temporada fue la expulsión de Brais Méndez en el derbi contra el Athletic Club, ocurrido el 1 de febrero. En ese encuentro, el jugador fue sancionado con una tarjeta roja tras ser acusado de dar un manotazo a un defensor rival, lo que causó mucho desconcierto entre los seguidores. El árbitro, Guillermo Cuadra Fernández, no revisó la acción en el VAR, lo que agrava la controversia sobre la decisión, ya que muchos consideraron que la expulsión no estaba justificada.
Diez días después, en otro duelo entre ambos equipos, esta vez en el marco de las semifinales de la Copa del Rey, se produjeron nuevas controversias. En esta ocasión, la mano de Aymeric Laporte en el área no fue sancionada por el colegiado, lo que llevó a una serie de críticas por parte de analistas y exárbitros, quienes señalaron que la falta de acción por parte del VAR en este caso fue inexplicable.
La situación se volvió aún más tensa en el siguiente encuentro en el Bernabéu, donde el arbitraje también dejó mucho que desear. En este partido, el árbitro Francisco José Hernández Maeso sancionó dos penaltis a favor del Real Madrid, ambos provocados por supuestas faltas de Jon Mikel Aramburu. La controversia estalló cuando se observó que el contacto no era suficiente para considerar falta, lo que enervó a los jugadores y seguidores de la Real Sociedad.
En el partido más reciente contra el Oviedo, el árbitro José Luis Munuera Montero desestimó un penalti claro por mano de Bailly en los primeros minutos. Además, en una jugada posterior, Oyarzabal fue derribado en el área, pero el árbitro no sancionó la falta, lo que provocó que el público se sintiera frustrado. El propio Matarazzo declaró que la falta sobre Oyarzabal era “clara” y criticó la falta de intervención del VAR.
Estas decisiones arbitrales no solo han afectado los resultados de la Real Sociedad, sino que también han alimentado un ambiente de frustración y desconfianza hacia la gestión del VAR, que debía servir como un sistema de apoyo para los árbitros. La afición espera que se tomen medidas para garantizar una mayor justicia en el deporte, especialmente en un momento clave de la temporada.
A medida que se avanza hacia el final de la liga, la Real Sociedad se enfrenta a la necesidad de superar no solo a sus rivales en el campo, sino también las decisiones que afectan su desempeño. La situación pone de manifiesto la importancia de contar con un arbitraje justo y efectivo, que favorezca el desarrollo del espectáculo y el respeto hacia los equipos y aficionados.
La incertidumbre en torno a las decisiones arbitrales ha dejado una marcada inquietud en la Real Sociedad, y la esperanza es que se logre establecer un diálogo constructivo que permita mejorar la situación en beneficio del deporte.































































































