El sector de la restauración en Donostia sigue experimentando importantes cambios, con la apertura de nuevos locales y el traslado de otros. Uno de los espacios más recientes es el Apar, situado en la última planta del GOe en el barrio de Gros, que ha comenzado a funcionar hace seis semanas. Este restaurante, que abrió sus puertas el 5 de marzo, se basa en el equipo que anteriormente gestionaba el Labe en Tabakalera, también operado por el BCC.
Con una capacidad para 40 comensales, el Apar opera de jueves a sábado tanto al mediodía como por la noche, y solo abre los domingos al mediodía. Leyre Lacasia, responsable del local, señala que «en poco tiempo nos hemos asentado muy bien y el público está respondiendo». El restaurante cuenta con una mesa para 18 personas que se puede reservar para grupos o compartir entre diferentes clientes. El ticket medio se sitúa entre 50 y 60 euros, dependiendo de la elección de vinos, destacando siempre el producto como protagonista.
En el ámbito de las aperturas, se espera que el Amelia, del reconocido chef Paulo Airaudo, abra en su nueva ubicación dentro del hotel María Cristina en los próximos días. Este establecimiento, que cuenta con dos estrellas Michelin, tendrá capacidad para unos 25 clientes y funcionará de miércoles a sábados por la noche, además de ofrecer servicio al mediodía el sábado. Por su parte, el 887 de Antonio Belloti en el Villa Favorita tiene su apertura programada para el 22 de mayo.
En el nuevo hotel Bellas Artes, comenzará a operar el 1 de julio el Lotu, un proyecto del chef Andoni Luis Aduriz junto al grupo Ixo. Aduriz también tiene en su agenda la inauguración de la temporada en el Mugaritz de Errenteria, que se llevará a cabo este sábado.
Además de estos lugares de alta cocina, Donostia está viendo cómo una nueva generación de restaurantes emerge, gestionados por chefs jóvenes con propuestas más accesibles y desenfadadas. Ejemplos de esta tendencia son el Etxemaite en Egia, dirigido por el mexicano Paolo Herranz, y el Alboka en Gros, que cuenta con un equipo formado por David Lafuente, Ignacio González Hurtado y Endika Dos Santos. Otro ejemplo es el Milla Lore 124, liderado por Álex Lizarraga y Édgar Jiménez, que ocupa el espacio del antiguo Mesón Lugaritz.
En el barrio de Gros también destaca el pequeño Sa Taula, dirigido por los catalanes Carlos Guijarro y Manel Galve, que ofrece un enfoque íntimo con una única mesa para diez comensales, donde los chefs preparan el menú en directo. Esta nueva ola de locales también incluye a La Gresca, Erre y Artean, que han ido consolidándose en la escena gastronómica de la ciudad.
El auge de estos nuevos restaurantes no solo diversifica la oferta gastronómica de Donostia, sino que también refleja un cambio en las preferencias de los consumidores, que buscan experiencias culinarias más informales y a precios razonables. El impacto de estas aperturas en la economía local y en la cultura gastronómica de Gipuzkoa es significativo y promete continuar en los próximos meses.

































































































