El conocido asador Ekaitz, popularmente llamado ‘Polipaso’, cerrará sus puertas definitivamente el 31 de mayo en Donostia, específicamente en el barrio de Igeldo. Esta decisión ha sido tomada por sus propietarias, las hermanas Etxabe, quienes se jubilan y, ante la falta de un relevo generacional, han decidido concluir la trayectoria de un establecimiento que ha contribuido significativamente a la gastronomía local durante 38 años.
La restauración de este emblemático lugar ha estado a cargo de Mari Jose, Izaskun y Maite Etxabe, quienes han sido parte esencial de su éxito. Mari Jose recuerda que tanto ella como su hermana Izaskun comenzaron a trabajar en el antiguo asador que existía en este caserío, que también se llamaba ‘Polipaso’, lo que explica el sobrenombre con el que muchos clientes aún los reconocen. «Llevamos toda la vida aquí», afirma. Asimismo, quiere hacer un homenaje a su hermana Cristina, que también contribuyó al negocio hasta su jubilación.
La decisión de cerrar el asador ha llegado tras una profunda reflexión. Mari Jose y su hermana Izaskun han manifestado que continuar con el negocio no es factible solo para Maite, quien se quedaría al frente. «Tanto Izaskun como yo nos jubilamos y seguir con el negocio no es viable solo para Maite. Por eso cerramos el asador», explica. A pesar de la tristeza que les provoca cerrar esta etapa, también ven el lado positivo, como el descanso que se avecina después de tantos años de trabajo intenso.
El compromiso con su clientela ha sido una constante a lo largo de su trayectoria. «Tenemos mucho que agradecerles, su fidelidad no la vamos a olvidar», sostiene Mari Jose. Han disfrutado de un público leal, y recalca que no ha habido un solo fin de semana sin que el comedor estuviera lleno. «El negocio sigue funcionando muy bien, seguimos trabajando a tope, pero nosotras ya lo dejamos», añade, resaltando que, a pesar de su cierre, el asador se ha mantenido en plena actividad.
A lo largo de estas cuatro décadas, las hermanas han sido testigos de la evolución de la hostelería. «Es otro mundo, ha variado la forma de trabajar, la clientela, el personal… y es probable que, además de la edad, estos cambios hagan que la hostelería se nos haga ahora más dura. Pero, en general, el balance es muy positivo», asegura. La dedicación a la gastronomía tradicional vasca ha sido uno de los pilares de su negocio, sin que haya cambiado a pesar de las transformaciones en la industria. «Buen género, buena cocina hecha en casa y buen personal, del que no me quiero olvidar», concluye.
En cuanto a los platos más emblemáticos del asador, Mari Jose menciona los favoritos de su clientela: «Diría que las croquetas de jamón, la sopa de pescado, los calamares, los callos, la merluza y los chipirones». Estos manjares han sido degustados no solo por los habitantes locales, sino también por diversas personalidades que han visitado el establecimiento, como Manolo Escobar, el Duque de Alba y David Bisbal. A modo de despedida, expresa su agradecimiento: «Mila esker!»
El cierre del asador Ekaitz representa no solo el final de un capítulo personal para las hermanas Etxabe, sino también una pérdida para la comunidad de Igeldo y para la cultura gastronómica de Gipuzkoa. La huella que han dejado en la hostelería local es indudable, y su legado perdurará en la memoria de sus clientes. Se abre ahora un nuevo horizonte para ellas, lleno de oportunidades de redescubrimiento personal tras años de dedicación al servicio y la cocina.

































































































