El pasado sábado, la Real Sociedad se coronó campeona de la Copa en un emocionante partido celebrado en Sevilla. La victoria no solo fue celebrada por los aficionados en el estadio, sino que unió a toda Gipuzkoa en una demostración de apoyo sin precedentes. La afición se volcó, con Unai Marrero conectando con un balón que, tras un potente lanzamiento de Pablo Marín, se coló en la escuadra, desatando la euforia entre los miles de seguidores que siguieron el encuentro, ya fuera en Sevilla o en sus hogares, bares y plazas.
Las calles de Legazpi, Urretxu y Zumarraga se llenaron de vida, con pantallas gigantes que reunieron a cientos de personas deseosas de disfrutar del partido juntas. La atmósfera era festiva: bares decorados con los colores del equipo, incluso mascotas luciendo camisetas de la Real Sociedad, mientras los gritos de aliento resonaban en cada rincón. Para muchos, especialmente para los menores de 50 años, esta era una experiencia única y sin precedentes. Los niños, deslumbrados por la victoria, afirmaron que era el mejor día de sus vidas, lo que cimentó su amor por el equipo de por vida.
Por otro lado, los residentes de Urola Garaia, que se han trasladado desde otros lugares del mundo, también vivieron intensamente el triunfo. Uno de los ejemplos más conmovedores es el de Yuri Franceda, quien asumió la dirección del bar Arkupe en Zumarraga a finales de 2024, un establecimiento que ha sido un pilar de la comunidad realista desde que Luis Miguel Heras lo abrió en 1986. La pasión por el equipo es palpable, con una gran foto de Anoeta en el bar y camareros que se visten con la camiseta de la Real Sociedad durante el pintxo-pote de los viernes. Aún no ha pasado un año y medio desde que Franceda tomó las riendas, y ya ha celebrado una Copa.
El impacto de la victoria también se sintió entre aquellos que se desplazaron a Sevilla para asistir al partido. Se estima que alrededor del 5% de los guipuzcoanos, aproximadamente 1.300 personas de Urola Garaia, se encontraban en la ciudad andaluza. A cada paso, era común encontrarse con conocidos de Ezkio-Itsaso, Legazpi, Urretxu o Zumarraga, compartiendo gritos de «¡Gora Reala!» en un ambiente de camaradería y alegría.
La comunidad guipuzcoana en el extranjero también hizo sentir su presencia. Los que residen fuera de España, como los zumarragarras Javier de Luz y Jon Ander Campos, se unieron a la celebración desde California, donde vieron el partido en la Euskal Etxea de San Francisco junto a otros aficionados. Sus emociones, sufrimientos y alegrías cruzaron fronteras, creando un lazo aún más fuerte con su equipo.
Al final del encuentro, los seguidores se fundieron en abrazos, recordando a aquellos que ya no están, como Aitor Zabaleta y Musti Mujika, así como a familiares y amigos. Esta victoria no solo celebra un logro deportivo, sino que también refuerza la identidad y la comunidad de un pueblo que ha encontrado en la Real Sociedad un símbolo de unidad y esperanza, fomentando vínculos que trascienden el lugar y el tiempo.

































































































