El Surne Bilbao ha logrado un hito en el baloncesto europeo al convertirse en bicampeón de la FIBA Europe Cup tras una emocionante remontada en la final que tuvo lugar el 29 de abril de 2026 en el pabellón de Miribilla. El equipo, dirigido por Jaume Ponsarnau, demostró una gran capacidad de superación para conquistar su segundo título continental en esta competición, un evento que permanecerá en la memoria colectiva de los aficionados bilbainos.
El enfrentamiento comenzó de manera intensa, con un PAOK que llevó la delantera durante los primeros compases del encuentro. Los griegos se pusieron al frente con un marcador de 9-15 en el inicio, mientras que el Surne luchaba por ajustar su juego, especialmente en el tiro exterior. A pesar de un inicio complicado, el equipo local logró igualar el marcador a 25 puntos gracias a la actuación destacada de Margiris Normantas.
La primera mitad culminó con un marcador ajustado de 43-41 a favor del Surne Bilbao, gracias a una racha de aciertos que le permitió tomar la delantera justo antes del descanso. Sin embargo, los problemas de faltas acumuladas, especialmente en Bagayoko, y la falta de control de rebotes fueron piedras en el camino para el equipo local.
Tras la reanudación, el partido tomó un giro decisivo. Con una segunda mitad deslumbrante, el Surne Bilbao se mostró imparable. Un parcial de 18-4 en el tercer cuarto le permitió dar un golpe decisivo en el marcador, culminando en un 67-53 que dejó a los griegos en una situación comprometida. El apoyo incondicional de los aficionados en Miribilla se hizo sentir, creando una atmósfera electrizante que empujó a los jugadores hacia la victoria.
El encuentro finalizó con un contundente 89-74, sellando la victoria y desatando la euforia entre los seguidores del equipo. La actuación de Darrun Hilliard, quien fue nombrado MVP de la final, y la gran contribución de otros jugadores como Luke Petrasek y Melwin Pantzar, fueron claves para alcanzar este éxito. El equipo se unió en un abrazo de felicidad, demostrando que el esfuerzo colectivo supera a las individualidades.
La celebración posterior fue un momento de gran emotividad, donde todos los integrantes del equipo, desde la dirección hasta los jugadores, se unieron para festejar el triunfo en casa. La afición brindó su apoyo incondicional, vitoreando a Jaume Ponsarnau y a los jugadores, quienes han hecho historia al llevar al Surne Bilbao a la cúspide del baloncesto europeo.
Este triunfo no solo representa un logro deportivo, sino también un espíritu de superación y comunidad que rodea al equipo. Los jugadores, entrenadores y seguidores han formado una sinergia que ha llevado al club a consolidarse como una de las referencias del baloncesto en España. La próxima temporada promete ser igual de emocionante, y los aficionados están deseando ver cómo el Surne Bilbao continúa su camino hacia nuevas victorias y retos más grandes.































































































