El reciente consejo de ministros celebrado el pasado viernes resultó ser un evento lleno de tensiones, especialmente tras la movilización de Sumar, que bloqueó la sesión durante más de dos horas. Sin embargo, fue la reunión del martes la que generó un mayor impacto político. En esta ocasión, Carlos Cuerpo, un experto técnico que ha hecho la transición a la política, realizó un análisis de la situación económica derivada de la guerra, adoptando un tono calmado y optimista al indicar que las repercusiones serían leves si el conflicto se resolvía rápidamente. Su enfoque contrastó con el de Yolanda Díaz, quien, con un discurso más emotivo, instó a los ministros a dar un mensaje más humano a los ciudadanos que padecen las consecuencias de la guerra.
El presidente Sánchez, en el cierre del debate, ofreció uno de sus discursos con más contenido político de los últimos años. En él, advirtió que las circunstancias actuales sugieren que el conflicto bélico se extenderá mucho tiempo, posiblemente hasta el verano, subrayando que su desarrollo ya no está exclusivamente bajo el control de Estados Unidos. Esta declaración refleja una creciente preocupación por la inestabilidad política internacional, acentuada por el comportamiento errático de líderes como Donald Trump.
Durante su intervención, Sánchez pidió a sus ministros que se centren en educar a la ciudadanía sobre los peligros que representa el auge de la ultraderecha, tanto en EE.UU. como en Europa. Además, destacó que los logros de su gobierno progresista en los últimos ocho años —como un sólido escudo social y una fiscalidad con record de recaudación— han permitido a España afrontar mejor la crisis actual en comparación con un gobierno de derecha.
Con un debate crucial programado para el miércoles en el Congreso, Sánchez busca cambiar la narrativa política en España, transformando la percepción de un gobierno en un ciclo final a una administración capaz de gestionar crisis significativas, posicionándose como un referente en Europa. La satisfacción del presidente tras su reciente encuentro en Bruselas, donde la mayoría de los gobiernos europeos se alinearon con la postura de rechazo a la guerra, refleja su intención de consolidar su liderazgo internacional.
En el ámbito interno, la estrategia del PP de acercarse a Trump al principio del conflicto se percibe como un error crítico. Alberto Núñez Feijóo ha intentado distanciarse de esta postura, enfatizando que los ciudadanos no apoyan la guerra. Sin embargo, su retórica inicial, donde mostró alegría por la muerte de un líder iraní, ha dejado una huella negativa. Figuras como José María Aznar y la diputada Cayetana Álvarez de Toledo siguen defendiendo abiertamente la intervención bélica.
El presidente Sánchez lanzó un contundente mensaje en el último consejo: “esta guerra nos va a costar a todos los españoles 5.000 millones de euros”, advirtiendo que esos recursos podrían haberse destinado a áreas esenciales como la educación y la sanidad. A pesar de sus esfuerzos, el PP planea evitar entrar en este debate, enfocándose en la reciente aprobación de grandes reducciones fiscales y en las disputas internas del Gobierno.
A pesar de las tensiones, la situación parece haber revitalizado al Ejecutivo. Las crisis pasadas, como la pandemia o la guerra en Ucrania, han demostrado ser momentos en los que el Gobierno recupera impulso. En el caso de Sumar, su reciente maniobra en el consejo ha generado un sentimiento de triunfo, ya que les permitió forzar al PSOE a aprobar medidas significativas, como la prórroga de dos años en los alquileres, que evita subidas drásticas.
Sin embargo, el PSOE ha manifestado su descontento con Sumar por haber paralizado el Consejo de Ministros, algo que sólo había hecho anteriormente Junts. Pese a esto, los socialistas reconocen la necesidad de que el grupo de Yolanda Díaz mantenga su relevancia para no afectar negativamente a las próximas elecciones, donde Sumar se encuentra en una situación precaria en comparación con Vox.
En resumen, la guerra y sus implicaciones han abierto un abanico de incertidumbres que podrían alterar el panorama político español en breve. Por el momento, lo que parece claro es que el Ejecutivo, bajo el liderazgo de Sánchez, se está posicionando para aprovechar la situación y reafirmar su rol como un gobierno que se opone firmemente a la guerra y sus costos para la sociedad.































































































