El Partido Nacionalista Vasco (PNV) intenta superar la crisis que ha afectado a Santurtzi, un municipio de Bizkaia que cuenta con aproximadamente 46.000 habitantes. La situación se ha complicado tras la revelación de supuestas irregularidades en un proceso de oposiciones para la Policía Local, lo que ha llevado a los nacionalistas a involucrar a la Fiscalía. Las consecuencias han sido significativas, con la dimisión de la concejala de Seguridad y la alcaldesa del cuarto municipio más poblado de la provincia.
Este pasado jueves, el pleno del ayuntamiento eligió a Itziar Carrocera como nueva alcaldesa. Su elección se llevó a cabo únicamente con el apoyo de su partido, gracias a la abstención de los socialistas, que buscaban un equilibrio para no bloquear el gobierno del PNV mientras evitaban respaldar abiertamente a la candidata. Por su parte, partidos como EH Bildu, Elkarrekin Podemos y el Partido Popular se opusieron a la elección.
Desde el inicio de la legislatura, el PNV ha enfrentado dificultades en la gestión del municipio, donde se han aprobado prórrogas presupuestarias durante dos años. La crisis se intensificó por las sospechas de filtraciones en el examen de selección de la Policía Local, lo que llevó al Ayuntamiento a establecer una comisión de investigación.
Sospechas en la Policía Local
Las dudas surgieron en un proceso interno destinado a cubrir varias plazas de suboficial, donde se presentaron diez agentes. Con el tiempo, algunos miembros del cuerpo policial comenzaron a sospechar que el examen teórico había podido ser filtrado antes de su celebración. La alarma se encendió cuando se conoció que uno de los nuevos suboficiales tenía una relación cercana con Sonia López, la entonces concejala de Seguridad.
En respuesta a la situación, la anterior alcaldesa, Karmele Tubilla, decidió cesar a López, argumentando una “pérdida de confianza”. En sus declaraciones, Tubilla indicó que “no puedo demostrar que haya existido una filtración, pero sí que se ha quebrado una confianza que tenía”. Además, señaló que “las preguntas del examen llegaron al correo de Sonia” y que esta había ocultado información relevante sobre su relación con uno de los aspirantes.
La crisis política se complicó aún más a principios de febrero, cuando la concejala debía declarar ante la comisión de investigación. Ese día, Tubilla anunció su dimisión, alegando “razones personales, familiares y políticas”. En su comunicado, afirmaba que se sentía utilizada por otros partidos para dañar la imagen del PNV en Santurtzi.
Acusaciones cruzadas
Durante el pleno donde se abordó su cese, López se defendió de las acusaciones, afirmando que “se me ha acusado sin ninguna prueba de algo que no he hecho”. También denunció “presiones políticas” para favorecer a candidatos más afines al PNV, una situación que, según ella, le costó su puesto.
La dimisión de Tubilla, a tan solo 15 meses de las próximas elecciones locales, ha permitido que otros grupos políticos cobren protagonismo. EH Bildu, en su rol de oposición, presentó a su propia candidata, aunque no logró obtener la mayoría absoluta necesaria para su investidura. Miren Matanzas, portavoz de EH Bildu, criticó que el acuerdo entre el PNV y el PSE-EE primara sobre las necesidades de la comunidad, afirmando que “han tomado decisiones sobre Santurtzi en despachos ubicados fuera del municipio”.
La situación en Santurtzi refleja un momento complicado para el PNV en Bizkaia, donde es el partido más influyente. Mientras tanto, en Getxo, se ha desatado otro escándalo relacionado con la demolición de un edificio protegido del siglo XIX para construir pisos de lujo, lo que ha llevado a la dimisión de varios concejales y a la investigación de las oficinas municipales por parte de la Ertzaintza.































































































