Un grupo de más de un centenar de médicos y profesionales de la salud ha salido este lunes a las calles de Donostia para reivindicar la importancia de su labor, recordando que «sin médicos no hay sanidad, y sin derechos no hay médicos». A pesar de la lluvia, los manifestantes, que portaban paraguas y batas blancas, exigieron una mesa de negociación y un estatuto propio que garantice sus derechos laborales. Según el Sindicato Médico de Euskadi (SME), el seguimiento de la huelga ha sido del 20,58% en Gipuzkoa, del 19,04% en Bizkaia y del 10,49% en Álava.
Esta movilización marca el comienzo de una semana de huelgas que se irán repitiendo de manera indefinida e intermitente, con paros programados una semana al mes hasta junio. Las fechas de estas protestas incluyen del 16 al 20 de febrero, del 16 al 20 de marzo, del 27 de abril al 1 de mayo, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio. Los convocantes han dejado claro que el nuevo Estatuto Marco no se limita a la firma de un acuerdo entre el Gobierno Vasco y algunos sindicatos, y han instado a que se continúe buscando apoyos para sus demandas.
Entre las principales reivindicaciones de los médicos se encuentran la reducción de las horas de guardia de 24 a 17 o 12, la voluntariedad de estas guardias y que cuenten como tiempo real de trabajo. En la actualidad, las guardias son obligatorias y no se computan como horas ordinarias ni extraordinarias, lo cual afecta a sus condiciones de jubilación y retribución. En este sentido, consideran que el tiempo de guardia debería ser reconocido adecuadamente, dado que conlleva responsabilidades significativas y riesgos para su salud, como la exposición a contagios y radiaciones.
Asimismo, demandan que el Ministerio de Sanidad no les iguale en categoría laboral a los enfermeros, argumentando que, si se eleva a este colectivo al nivel A1, debe instaurarse un escalón superior para los médicos, quienes requieren un mínimo de diez años de formación para poder ejercer en el Sistema Nacional de Salud. Esta situación ha generado un profundo malestar entre los facultativos, quienes argumentan que su formación y experiencia deberían ser adecuadamente valoradas.
El temor a la precariedad y la falta de reconocimiento de la penosidad de su trabajo son otros de los puntos tratados en la manifestación. Además, los médicos han resaltado los peligros inherentes a su profesión, que incluyen la posibilidad de contagios al tratar con pacientes enfermos y la exposición a radiaciones en ciertas pruebas y tratamientos.
La lucha por un estatuto propio es vista como crucial no solo para mejorar las condiciones laborales de los médicos, sino también para garantizar una atención sanitaria de calidad en el país. La insistencia en que se tomen en cuenta sus peticiones apunta a la intención de crear un entorno laboral más justo y seguro, donde se reconozca la vital importancia de su labor en la sociedad.






























































































