El albergue La Sirena, ubicado en Donostia, ha sido objeto de críticas debido a su funcionamiento limitado, abriendo muy pocos días durante el invierno y bajo condiciones estrictas. Ante esta situación, el Ayuntamiento ha decidido «fortalecer y potenciar» su operativa, especialmente tras el desalojo de personas que residían en el antiguo instituto de Martutene y unos pabellones desocupados en Herrera. Esta decisión se ha tomado para hacer frente a la creciente emergencia habitacional que afecta a numerosos ciudadanos en situación de vulnerabilidad.
La edil donostiarra de Servicios Sociales y Acción Comunitaria, Mariaje Idoeta, ha comunicado que esta medida es una respuesta a la reciente situación crítica derivada de los desalojos. En diciembre, La Sirena ofreció alojamiento provisional a 50 personas desplazadas del edificio de Agustinos en Martutene, con una duración inicial hasta marzo. Sin embargo, Idoeta ha señalado que la realidad social ha demostrado la necesidad de reforzar los recursos de acogida.
Por lo tanto, el albergue dejará de funcionar como tal y se transformará en un centro integrado en la cartera de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Donostia. La consejera ha destacado que este fortalecimiento implica también un acompañamiento que permitirá a las personas que atraviesan dificultades recuperar estabilidad, acceder a formación y mejorar su empleabilidad.
A lo largo de los últimos años, Donostia ha ampliado su red de atención a la exclusión residencial, contando en la actualidad con 234 plazas de alojamiento durante todo el año, además de 100 plazas adicionales en invierno. La consejera ha enfatizado que, a pesar de estos esfuerzos, el aumento en el número de personas sin hogar supera la capacidad de los recursos disponibles. Se estima que el presupuesto destinado a estos servicios supera los 12 millones de euros.
Idoeta también ha señalado que la presión asistencial en Donostia ha aumentado, ya que en el resto de Gipuzkoa no se han desarrollado los servicios y prestaciones que contempla el Decreto de cartera 185/2015. En este contexto, ha mencionado el programa Aukerak, que ofrece un itinerario de inclusión a las personas sin techo, basado en criterios de «humanismo y exigencia».
El concejal de Juventud, Diversidad, Inclusión y Medio Ambiente, Iñigo García, ha subrayado la necesidad de que las administraciones públicas adapten sus recursos a una realidad cambiante. La reconversión de La Sirena permitirá «optimizar un espacio ya existente» y evitar duplicidades en el sistema de atención social, dirigiendo los recursos públicos hacia donde más impacto generan.
García ha comentado que no tendría sentido mantener un uso estacional del albergue, dado que existe una demanda social urgente que requiere respuestas inmediatas y eficaces. A pesar de esta medida, ha afirmado que el Ayuntamiento no renuncia a sus políticas de juventud, sino que continúa trabajando en el fortalecimiento de la red de recursos para la juventud, adaptándola a las nuevas demandas de participación y convivencia que requieren las nuevas generaciones.
Con esta decisión, el Ayuntamiento busca no solo abordar la situación actual, sino también sentar las bases para un sistema más sólido y eficaz que respalde a aquellos que más lo necesitan en la ciudad. La transformación de La Sirena en un centro integrado es un paso significativo hacia la mejora de las condiciones de vida de muchas personas en Donostia y refleja un compromiso claro con la inclusión social.






























































































