El exministro de Asuntos Exteriores y hasta hace 16 meses Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, inauguró el XXXVI Encuentro Empresarial de Elkargi en Donostia, afirmando que «este año, las cosas están peor que el año pasado». Borrell, quien ya participó en la edición anterior, abordó las significativas transformaciones en el contexto geopolítico internacional, acentuadas por la reciente intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán, una acción que considera que viola el derecho internacional y que ha alterado el orden mundial, causando efectos económicos imprevisibles.
Durante su intervención, Borrell participó en una mesa redonda junto a otros tres exministros de Asuntos Exteriores de gobiernos del PP, como Ana Palacio y José Manuel García-Margallo, además de Arantxa González Laya, quien ocupó el cargo en el segundo mandato de Pedro Sánchez. Este evento marcó la primera ocasión en que cuatro exministros de diferentes gobiernos analizan conjuntamente la tensa situación geopolítica mundial y el rol de Europa en este entorno inestable. La mesa redonda se caracterizó por un diálogo intenso y un consenso notable entre los participantes.
La audiencia, conformada por aproximadamente 1.500 empresarios, altos directivos, representantes bancarios y políticos de alto nivel, mostró un gran interés por el contenido del encuentro. Los exministros expresaron gratitud por el número de asistentes, destacando que los encuentros organizados por Elkargi son los más relevantes de su tipo en todo el Estado español, superando la calidad y la participación de eventos similares en Madrid o Barcelona.
La discusión también incluyó una mesa redonda sobre el sistema financiero europeo, en la que participaron Carlos Torres, presidente del BBVA, y José Manuel Campa, expresidente de la Autoridad Bancaria Europea. Desde Elkargi, se pretende que las pequeñas y medianas empresas (pymes) sean conscientes de la necesidad urgente de adaptarse a un entorno cambiante, utilizando la información disponible para tomar decisiones estratégicas que respondan a las transformaciones actuales.
Uno de los temas centrales abordados fue la incertidumbre en torno a la «guerra de opción» en Irán, como la calificó González Laya. Esta intervención militar, liderada por Estados Unidos, ha generado un incremento en los precios de los combustibles fósiles y ha exacerbado la inflación, lo que afectará a economías de todo el mundo, especialmente en Oriente Próximo y en los países del golfo Pérsico. La situación, según Borrell, es un ciclo de difícil resolución que podría prolongarse durante años.
Borrell también enfatizó que este contexto adverso tendrá un impacto significativo en las pymes, que deben centrarse no solo en la rentabilidad y la estrategia comercial, sino también en la comprensión de los nuevos entornos geopolíticos emergentes. «Si no te ocupas de la geopolítica, la geopolítica se ocupará de ti», citó un lema del grupo financiero suizo Edmond de Rothschild, destacando la importancia de considerar factores externos en la planificación empresarial.
Para mitigar los efectos de estos factores externos, se introdujo el concepto de diplomacia empresarial, una herramienta que busca proteger los intereses de las empresas en un panorama internacional donde las variables políticas juegan un papel crucial. Esta estrategia facilita la defensa de los activos empresariales y promueve la seguridad en los negocios, constituyendo un recurso valioso para las empresas que operan en mercados internacionales.
El director de Comunicación y Marca de Tubacex, Peio Garciandia, definió la diplomacia empresarial como un recurso que proporciona información contextual esencial para analizar la situación geopolítica. Esta herramienta no solo beneficia a las grandes corporaciones, sino que también es crucial para las pymes, que deben afrontar la creciente incertidumbre global.
Los consejos de administración deben incluir miembros especializados en diplomacia empresarial que puedan aportar una visión clara de los cambios geopolíticos. En un entorno de alta volatilidad, se hace imperativo formar profesionales capaces de analizar y contextualizar los movimientos internacionales, lo que permitirá a las empresas tomar decisiones informadas y adaptarse a las nuevas realidades.
Las empresas, tanto grandes como pequeñas, deben prepararse para responder a las transformaciones que se avecinan, buscando innovar en sus estrategias. La geopolítica, aunque considerada un factor intangible, afecta de manera directa a los resultados económicos y debe ser integrada en la planificación estratégica para asegurar un futuro más resiliente.




























































































