La Clásica Jaén tuvo lugar en un recorrido modificado debido a las condiciones del terreno, que fueron afectadas por las lluvias recientes. Este cambio en el trazado implicó la reducción de varios kilómetros de caminos de tierra, lo que obligó a los ciclistas a adaptarse a nuevas circunstancias en la competición.
En este contexto, Tim Wellens, quien había logrado ser segundo en la edición de 2022 y tercero en 2023, se alzó triunfador en esta edición, superando a Tom Pidcock, que ocupó el segundo lugar, y a Jan Christen, quien cerró el podio. Este triunfo se convierte en una reivindicación para Wellens después de sus actuaciones previas en esta competencia.
El ciclista belga demostró su resistencia y habilidad en un recorrido que, a pesar de las adversidades, se convirtió en un escenario para su destacada actuación. Con un ataque contundente a 63 kilómetros de la meta, Wellens logró despegarse del grupo y mantener una ventaja significativa hasta alcanzar la victoria. La lucha por posiciones fue intensa, especialmente cuando Van Gils perdió el control de su bicicleta tras una maniobra polémica que le llevó a la descalificación, permitiendo que Benoît Cosnefroy se quedara con el tercer puesto.
Wellens, miembro del equipo UAE, ofreció una exhibición ejemplar entre las sendas de tierra, mostrando una fuerza y determinación admirables. A pesar de las duras condiciones, el belga navegó con destreza, convirtiendo la victoria en una celebración de su esfuerzo y dedicación, resaltando su capacidad para enfrentarse a los desafíos de la carrera.
La jornada culminó con el reconocimiento a otros competidores, como Pello Bilbao e Igor Arrieta, quienes terminaron en sexta y séptima posición, respectivamente, demostrando también un gran nivel de competencia. El clima, marcado por tonos grisáceos, no impidió que Wellens brillara en un tramo exigente de la carrera, reafirmando su estatus como uno de los ciclistas más destacados en esta clásica.
La Clásica Jaén, que se lleva a cabo en un entorno rico en cultura y tradición agrícola, evoca no solo la pasión por el ciclismo, sino también un fuerte sentido de identidad local. En esta carrera, la poesía de Antonio Machado y la música de Joaquín Sabina resuenan entre los olivos, creando un ambiente único que refleja la conexión entre el deporte y la tierra. La lucha en las carreteras de Jaén es un tributo al esfuerzo y la dedicación de quienes trabajan en el campo.
Wellens se llevó una victoria resonante en una carrera que, aunque inspirada en la famosa Strade Bianche, tiene su propia esencia y carácter. Al cruzar la línea de meta, el belga no solo conquistó el título, sino que también celebró una victoria personal en un recorrido que representa el sacrificio y el trabajo duro de la región. La Clásica Jaén no es solo una competición, sino una celebración de la tierra y sus gentes, donde el ciclismo se fusiona con la cultura y la tradición local.
Con la mirada puesta en el futuro, Wellens se posiciona como un competidor formidable en el calendario ciclístico, mientras que la Clásica Jaén continúa siendo un evento clave que resalta la riqueza cultural y deportiva de la región.




























































































