El All Star Game de la NBA ha experimentado un notable cambio en su formato, buscando revitalizar el interés que había ido disminuyendo en los últimos años. Este evento, que tradicionalmente enfrentaba a las estrellas de la liga en una competición de alto nivel, se había transformado en un espectáculo más que en un verdadero desafío deportivo. Con el paso del tiempo, la tensión y la competitividad se habían desvanecido, dejando lugar a una exhibición donde el espectáculo primaba sobre el juego.
En este contexto, el evento de 2024 se destacó por ser la edición más anotadora de la historia, con un total de 394 puntos en el partido. Este cambio de dirección se acentuó cuando, en 2025, se implementó un nuevo formato que introdujo un torneo con cuatro equipos, en el cual destacaron las elecciones de jugadores como Charles Barkley y Shaquille O’Neal. Sin embargo, la recepción de este nuevo enfoque no fue del todo satisfactoria, lo que llevó a la NBA a reevaluar el formato para 2026.
La madrugada del 16 de febrero de 2026, se llevó a cabo la edición número 75 del All Star Game, que se presentó bajo la temática de «Estados Unidos contra el resto del Mundo». Esta vez, el evento contó con tres equipos: dos formados por jugadores estadounidenses y uno con talentos internacionales integrados en la NBA. La cita tuvo lugar en el Inuit Dome de Los Ángeles, ofreciendo así un escenario espectacular para este enfrentamiento inédito.
En esta ocasión, el equipo compuesto por jóvenes talentos, conocido como el equipo Estrellas, se enfrentó a un conjunto de leyendas, el equipo Barras. La final estuvo marcada por un ritmo elevado y una sólida defensa por parte de los jóvenes, quienes se impusieron con un contundente marcador de 47-21. Anthony Edwards, quien lideró a su equipo, fue nombrado MVP del partido, demostrando que la nueva generación de jugadores está lista para ocupar el protagonismo en la liga. La diferencia de rendimiento entre ambos equipos quedó clara, con los veteranos no pudiendo sostener el ritmo marcado por los más jóvenes.
El camino hacia la final comenzó con una intensa semifinal contra el equipo Mundo, donde la competencia fue feroz. El partido se fue a prórroga tras un empate a 32, y fue Scottie Barnes quien selló la victoria con un triple decisivo, asegurando la primera victoria para su equipo. En el segundo duelo, el equipo Estrellas tuvo un tropiezo ante el equipo Barras, quienes lograron un ajustado 42-40, lo que llevó a una final decisiva entre los dos grupos estadounidenses.
Kawhi Leonard, jugador del equipo Barras, fue clave en su equipo durante la semifinal, anotando 31 de los 48 puntos de su equipo. Esto permitió que los veteranos se clasificaran a la final, donde su experiencia se vio desbordada por la energía de los jóvenes. La actuación de Edwards fue fundamental para el abultado resultado final, destacando que “hemos seguido la intensidad de Wemby”, refiriéndose a Victor Wembanyama, quien tuvo una destacada actuación en su debut.
El evento generó reacciones positivas, tanto de los jugadores como de figuras externas. Wembanyama destacó que fue “una exhibición de baloncesto bastante buena”, mientras que otros jugadores, como Devin Booker, también se mostraron satisfechos con el nivel competitivo alcanzado. El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo notar la importancia de este tipo de enfrentamientos, señalando que cuando se enfrentan equipos internacionales contra los estadounidenses, los jugadores sienten la necesidad de competir al máximo.
Este renovado espíritu de competición refleja un cambio significativo en la percepción del All Star Game, que busca dejar atrás años de desinterés y aprovechar la frescura y el talento de una generación que se muestra dispuesta a dejar su huella en la liga. Con esta nueva estructura, la NBA espera atraer nuevamente la atención de los aficionados y establecer un evento que sea tanto entretenido como competitivo, marcando el inicio de una nueva era en su historia.




























































































