El equipo de balonmano FC Barcelona ha disputado recientemente dos encuentros en la Liga Asobal que, a priori, podían poner en riesgo su racha de victorias. En el Palau, se enfrentó al Granollers y luego visitó al Bidasoa en Irun, consiguiendo resultados contundentes de 42-31 y 27-39, respectivamente. Esta situación ha llevado a la reflexión sobre si un posible cambio en el sistema de competición podría afectar la dinámica de la Liga.
Históricamente, cuando la Liga Asobal implementó un formato de playoffs, el Barça se mostró dominante, ganando todos los partidos en esas fases durante tres años consecutivos. Sin embargo, la verdadera competencia emergió con el crecimiento de clubes como Portland San Antonio, Ademar y Ciudad Real. Desde 2011, el Barça ha acumulado un total de 15 títulos, lo que hace cuestionar si modificar el formato realmente resolvería los problemas de competitividad de la Liga.
El actual Barça ya no enfrenta las dificultades que caracterizaron a sus plantillas en ciclos anteriores, como el de 2025, donde perdió puntos importantes en la Liga. Sin embargo, esto no implica que el formato de la Liga Asobal sea la raíz de una problemática más amplia. Un cambio en el sistema competitivo podría no ser suficiente para mejorar la situación actual.
La experiencia de ligas extranjeras, como la francesa, muestra que es un proceso largo. Esta liga también ha enfrentado sus desafíos ante el dominio de equipos alemanes, como el PSG, que ha ganado once títulos consecutivos sin lograr un predominio en Europa. La Liga Asobal debe seguir un camino similar, comenzando por alinear a sus clubes y luego buscar soluciones para mejorar la competitividad.
Los clubes de la Liga, especialmente aquellos que aspiran a competir en Europa, se ven forzados a autoevaluarse. A pesar de las sorpresas, como la llegada del Granollers a la final de la EHF European League en 2023, la realidad es que muchos equipos han sufrido esta temporada bajo las actuales estructuras. Surge la pregunta de si un formato de playoffs realmente elevará su nivel competitivo internacional.
Existen voces a favor de establecer limitaciones salariales que reduzcan la distancia entre el Barça y los demás clubes de la Liga. Hace unos años, el Bidasoa superó en ingresos al Barça, lo que sugiere que hoy en día podría haber más clubes en una situación similar. No se cuestiona cómo minimizar la capacidad del Barça para ganar la Champions, sino cómo acercar al resto de los equipos a ese nivel de competencia.
El jugador Dika Mem ha expresado su opinión sobre la situación actual del Barça, afirmando que, aunque la Liga se gana repetidamente, la Champions no recibe la valoración que merece. La presión constante de ser considerado favorito para alcanzar la Final Four puede desdibujar la verdadera dificultad del torneo, y Mem argumenta que «me ha costado todo el año ganar una Champions y creo que se podría valorar mucho más».
En cuanto a las infraestructuras, la Liga Asobal presenta un notable margen de mejora. Comparadas con las ligas francesa o alemana, los pabellones de la Asobal carecen de la misma capacidad de acogida y ambiente. Esto también afecta la experiencia de los aficionados, quienes no siempre se ven representados por una afluencia masiva de público y patrocinadores.
En 2028, España albergará un Europeo que plantea diversas incógnitas. La oportunidad de aprovechar este evento para mejorar algunos pabellones de la Liga Asobal con apoyo de fondos públicos no parece estar en la agenda, lo que podría replicarse en el Mundial femenino de 2029.
El panorama del balonmano español también se ve influenciado por la Copa del Rey, cuya estructura actual permite pocas sorpresas. La necesidad de un cambio de formato podría no mejorar necesariamente los resultados, pero sí podría enriquecer la experiencia de los aficionados. La presencia de un público masivo durante los cuartos de final y las semifinales es crucial para la vitalidad del balonmano.
En la eterna discusión entre la Liga Asobal y la RFEBM, persiste la percepción de que el rey va desnudo, mientras que los equipos que destacan en competiciones europeas, salvo el Barça, son excepcionales. Es evidente que el formato de la Liga Asobal podría cambiar, pero si no se aborda la raíz de los problemas, el cambio podría resultar inútil. La interrogante sigue siendo: ¿qué se necesita modificar realmente para transformar el estado actual de la Liga?






























































































