El nuevo espectáculo titulado «7 años», dirigido por Agurtzane Intxaurraga, se ha estrenado recientemente, ofreciendo una adaptación del filme homónimo de Jose Cabeza. La obra, que se presenta como un thriller psicológico, narra la historia de cuatro empresarios que deben enfrentarse a las consecuencias de un fraude fiscal con un inminente riesgo de condena a prisión. En este contexto, deben tomar una decisión crucial: para evitar que todos vayan a la cárcel, uno de ellos asumirá la responsabilidad en su lugar.
La trama se desarrolla en torno a los dilemas morales que surgen ante la posibilidad de enfrentar una pena de siete años de cárcel. A medida que avanza la historia, el público se sumerge en la tensión del relato, preguntándose qué estarían dispuestos a hacer en una situación similar. Este planteamiento no solo provoca reflexiones sobre la ética personal, sino que también invita a considerar las implicaciones de las decisiones financieras en la vida de las personas.
Los personajes, interpretados por Jon Olivares, Dorleta Urretabizkaia, Aitor Beltran e Iñigo Gastesi, son presentados como figuras complejas que, a lo largo de la obra, van desnudando sus verdaderas motivaciones y debilidades. La dirección de Intxaurraga, que busca una estética impactante, utiliza la metáfora del ajedrez para representar las dinámicas de poder y estrategia entre los personajes, convirtiendo el escenario en un tablero en el que cada movimiento cuenta.
El director ha señalado que su objetivo fue crear una experiencia dinámica que mantuviera la atención del público en todo momento. «Mis esfuerzos se centraron en llevar la historia al escenario de una manera que fuera altamente rítmica y visualmente atractiva», comentó Intxaurraga. El trabajo de los actores es descrito como excepcional, consiguiendo una actuación coral que, según el director, se asemeja a una coreografía perfectamente sincronizada.
La obra juega con la estética en blanco y negro, un recurso que Intxaurraga eligió intencionadamente para dar un carácter más dramático a la representación. La presencia del ajedrez como símbolo no solo se refleja en el escenario, sino que también se convierte en un hilo conductor a lo largo de la narrativa, planteando preguntas sobre quién es verdaderamente indispensable en el ámbito familiar y profesional.
A lo largo de la representación, se establece un diálogo implícito con el público, que se convierte en parte del juego. A pesar de no ser interpelados de forma directa, los espectadores se ven llevados a cuestionar sus propios valores y elecciones. Intxaurraga ha mencionado que, durante las pruebas con jóvenes en Zumaia, se dio cuenta de que el tema resonaba con ellos, ya que se sentían identificados con las preguntas planteadas en la obra.
La intensidad del espectáculo no se limita a la acción, sino que también aborda las vulnerabilidades humanas y las relaciones interpersonales. Iñigo Gastesi, uno de los actores, enfatizó que el eje del drama es la tensión constante que se genera ante decisiones que pueden tener consecuencias devastadoras. «La obra invita a reflexionar sobre el valor del dinero y la naturaleza de las relaciones sociales», añadió.
Después de seis semanas de ensayos, el elenco ha logrado crear una atmósfera única que se siente tanto en el escenario como entre los propios actores. Gastesik destacó el fuerte compromiso del grupo y la calidad del trabajo conjunto, mientras que Intxaurraga alabó la excepcionalidad de su equipo, describiéndolo como «maravilloso».
«7 años» se ha convertido en la segunda producción teatral de Vidania Films y tiene programados varios espectáculos en Bergara, Bermeo y Hondarribia en los próximos meses. A pesar de una pausa prevista en su agenda, el equipo espera retomar la obra en otoño con nuevas representaciones. La proyección de este trabajo promete un impacto significativo en la escena teatral vasca, combinando un contenido profundo con un enfoque artístico innovador.






























































































