El cooperativismo en el País Vasco ha visto un notable aumento en la participación femenina, con un dato significativo: el 40% de las cooperativas en Euskadi son presididas por mujeres. Este avance refleja una creciente integración de las mujeres en roles de liderazgo dentro de este modelo empresarial, donde representan el 53% de los miembros de estas organizaciones. A su vez, en el ámbito laboral, casi la mitad de los empleos en las cooperativas están ocupados por mujeres, alcanzando un 47,9%, lo que se acerca a la paridad.
El cooperativismo no solo se distingue por su estructura de trabajo, sino que también enfatiza la colaboración, la igualdad y la toma de decisiones colectiva. Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop, destaca que la igualdad es fundamental en este modelo empresarial: «La igualdad está en el ADN del cooperativismo; es uno de los valores sobre los que construimos un modelo empresa democrático, solidario y equitativo”. Esta afirmación resalta que el liderazgo en este entorno no está determinado por el género, sino por las habilidades y capacidades de cada individuo.
A pesar de los avances logrados, Lavín señala que aún queda un camino por recorrer para alcanzar la igualdad total. Manifiesta su preocupación ante discursos que minimizan la persistencia de la brecha de género, afirmando: “Vivimos además en un momento en el que el feminismo y las políticas de igualdad se están cuestionando desde algunos discursos que presentan la igualdad como una imposición”. Esta reflexión subraya la importancia de seguir luchando por la igualdad en todos los ámbitos.
Lavín enfatiza que el compromiso con la igualdad debe ser constante y no un mero ejercicio ideológico: «La igualdad no es una moda ideológica, sino un principio democrático y una cuestión de justicia, responsabilidad, y de competitividad para las propias empresas, que se construye día a día». Ella considera que el 8 de marzo es una fecha clave para reconocer a todas las mujeres que han aportado a la consolidación del cooperativismo, muchas de las cuales no reciben el reconocimiento que merecen.
Desde hace seis años, la Confederación de Cooperativas de Euskadi y Kooperatiben Kontseilua han impulsado la iniciativa “Más cooperativas, más igualdad”, que busca visibilizar el liderazgo femenino en sectores donde habitualmente se pasa por alto. En este periodo, más de 200 mujeres han sido reconocidas por su contribución al sector cooperativo, incentivando a nuevas generaciones de mujeres a unirse a este modelo, que ofrece espacios donde se promueve la participación activa y la toma de decisiones.
Las cifras son reveladoras: cuatro de cada diez cooperativas están dirigidas por mujeres. En el grupo Mondragón, el 32,3% de los órganos de gobierno tiene presencia femenina. Por otro lado, sectores como la hostelería, el comercio y la educación destacan por su alta feminización, mientras que en el ámbito industrial, tradicionalmente más masculino, las mujeres constituyen el 31% de la plantilla.
Rosa Lavín, quien preside Konfekoop desde 2015, se siente orgullosa de ser la primera mujer en ocupar este cargo, un hecho que representa un avance en un espacio donde los hombres han dominado la toma de decisiones durante mucho tiempo. Ella asocia su rol con una gran responsabilidad, reconociendo la labor de quienes han trabajado en el cooperativismo antes que ella, y subraya la importancia de un liderazgo que fomente la colaboración y el trabajo en equipo.
Durante su trayectoria, Lavín ha aprendido de muchas mujeres en el ámbito cooperativo y ha desarrollado un estilo de liderazgo centrado en las personas. Resalta que no siente la necesidad de demostrar nada por ser mujer, ya que es el propio modelo cooperativo el que promueve la igualdad en la vida diaria de las empresas. Esto asegura que el enfoque no se limite a la representación de género, sino que se extienda a la creación de un entorno inclusivo y participativo.
La evolución del cooperativismo en Euskadi es un ejemplo de cómo la inclusión y la igualdad pueden integrarse en la estructura organizativa, ofreciendo un modelo que podría ser replicado en otros sectores. A medida que se continúe trabajando en esta dirección, será esencial seguir visibilizando y apoyando a las mujeres que contribuyen al desarrollo del cooperativismo, fomentando así un futuro más equitativo.


























































































