El servicio de Cercanías de Gipuzkoa ha completado su primer año bajo gestión del Gobierno Vasco con un balance desigual. Renfe movió 16.105 trenes a lo largo de 2025 y registró una media de 13.200 viajeros diarios, con una ocupación de 300 pasajeros por trayecto. Sin embargo, las obras del tercer hilo provocaron restricciones durante el verano y arrastraron los indicadores de septiembre, octubre y noviembre a mínimos que convirtieron esos meses en los más problemáticos del ejercicio.
Septiembre fue el punto más crítico: alrededor de 300 trenes cancelados, lo que equivalía a la supresión de uno de cada cuatro servicios programados. Octubre acumuló 90 anulaciones y noviembre superó las 50. En ese tramo, consultar el horario y encontrarse con un tren suprimido al llegar al andén había dejado de ser una excepción.
Diciembre rompe la racha negativa
Los datos del último mes del año dibujan un escenario diferente. De los 1.427 trenes planificados, solo 13 fueron anulados, lo que sitúa el cumplimiento del servicio en el 99,1 %, una cifra equiparable a la media estatal y solo superada a la baja por Sevilla (94,6 %). La puntualidad alcanzó el 90 %: 1.285 trenes llegaron a destino con menos de cinco minutos de demora.
Aun así, 142 servicios acumularon retrasos superiores a ese umbral, con una demora media de 10,6 minutos. De ellos, 48 superaron los 15 minutos de espera y 9 rebasaron la media hora. Traducido al día a día, 3 de los 46 trayectos diarios llegaron tarde. Renfe atribuye el 78,7 % del retraso acumulado a factores externos —estado de la vía gestionada por Adif, desprendimientos y temporales— y asume como propio el 21,3 % restante.
En cuanto a viajeros, los meses posteriores al verano se estabilizaron en torno a los 340.000 pasajeros. Diciembre cerró con 332.000, la cifra más baja del año tras agosto (169.000) y septiembre (291.000), y muy lejos de los máximos registrados en mayo (547.000) y marzo (545.000). Mayo fue, además, el mes más eficiente: 92 % de puntualidad, más del 85 % de trenes sin demoras superiores a tres minutos en paradas intermedias y apenas 6 servicios cancelados.
La transferencia de la gestión de Cercanías al Ejecutivo autonómico cumplió un año en enero con cinco líneas bajo su paraguas —tres en el núcleo de Bilbao, la de Gipuzkoa y la C4f Bilbao-Balmaseda— que suman 22 millones de viajes anuales y 426 circulaciones diarias. Para 2026, la línea guipuzcoana afronta otro ejercicio condicionado por las obras del tercer hilo, que deberían concluir durante este año y permitir que el servicio opere con plena normalidad a partir de 2027.





























































































