El partido Vox ha decidido evitar un enfrentamiento directo con el Papa tras ser consultado sobre la reunión que el Pontífice mantuvo en noviembre con la Conferencia Episcopal Española (CEE). Durante este encuentro, León XIV expresó su preocupación por el crecimiento de la extrema derecha y cómo ciertos grupos políticos intentan aprovecharse de la Iglesia para captar votos católicos. En una rueda de prensa, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, mostró reticencias sobre la veracidad de las declaraciones del Papa, a pesar de que fuentes cercanas al encuentro confirmaron su contenido. Garriga resaltó que «dice EL PAÍS que dice el Papa León», sugiriendo dudas sobre la interpretación de los mensajes papales.
Aún así, el líder de Vox reconoció, de manera implícita, que la opinión del Pontífice sobre su formación es desfavorable, afirmando: «Estoy convencido de que si el Papa León escucha de primera mano lo que dice Vox… Defendemos la justicia social, defendemos políticas encaminadas al bien común, defendemos la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural». Sin embargo, omite mencionar la postura de Vox en relación al plan de regularización de inmigrantes que el Gobierno aprobó a principios de este año, a instancias de diversas organizaciones sociales, incluidas algunas de carácter religioso.
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, calificó este lunes el mensaje del Papa a los obispos como “muy oportuno”. Montero indicó que el llamado del Pontífice busca que se reconozcan los peligros que suponen apoyar a fuerzas extremistas para la democracia. También enfatizó que las advertencias del Papa marcan el camino que deben seguir los católicos, subrayando que la ultraderecha conlleva «riesgos, pobreza y el recorte de las libertades».
En la reunión del 17 de noviembre, donde participaron nueve obispos de la CEE, León XIV realizó su primera visita oficial. El arzobispo Luis Argüello, presidente de la CEE, abrió la sesión, seguido de un discurso del Papa que abordó su principal preocupación en España: la ideología de ultraderecha. Este mensaje es fundamental, ya que establece la dirección que el Papa desea que adopte el episcopado español frente a la retórica de partidos como Vox y grupos ultraconservadores sobre la inmigración.
Un prelado que asistió a la reunión comentó que «el Papa ve que la ultraderecha utiliza a los creyentes para sus fines». En este contexto, se ha observado que algunos grupos acusan a los obispos de traicionar a los fieles al respaldar políticas que consideran «anticristianas», vinculando esta colaboración a temas como la pederastia en la Iglesia o las ayudas gubernamentales que reciben.
León XIV también abordó la gestión del escándalo de la pederastia clerical, recomendando a los obispos cerrar un acuerdo con el Gobierno. Este acuerdo se formalizó el 8 de enero, y unas semanas después, el 27 del mismo mes, los obispos apoyaron el plan de regularización de inmigrantes aprobado por el Ejecutivo, el cual ha sido fuertemente criticado por Vox. Es importante señalar que la Iglesia ha sido una de las principales instituciones que ha presionado durante los últimos años para que esta medida se concretara y se resolviera la situación de más de medio millón de migrantes.
Desde entonces, Vox y otros grupos ultracatólicos han intensificado sus críticas hacia los obispos. Un miembro de la dirección de Vox afirmó en redes sociales que “la oligarquía al completo odia al pueblo español” tras un vídeo donde el presidente de la CEE respaldaba la regularización de inmigrantes. Además, Falange Española de las JONS reaccionó con un vídeo generado por inteligencia artificial que mostraba al presidente de los obispos transformándose en un demonio, lo que revela el nivel de confrontación que se ha alcanzado.
Este episodio evidencia la tensión entre la Iglesia y las fuerzas políticas de extrema derecha en España, así como la creciente polarización del debate público sobre la inmigración y los derechos humanos. La postura de la CEE, apoyada por el Papa, y las reacciones de Vox marcarán el futuro de las relaciones entre estas entidades y el desarrollo de políticas migratorias en el país.



























































































