La ciudad de Vitoria-Gasteiz se prepara para conmemorar el 23 de mayo, una fecha significativa que marca los 30 años desde que se estableció como sede oficial del Parlamento y el Gobierno del País Vasco. La ley que formalizó esta designación, aunque escueta, ha generado desde su aprobación una serie de debates y controversias en torno al concepto de capitalidad. Esta situación ha estado marcada por la falta de un reconocimiento legal explícito que defina a Vitoria como capital, a pesar de que la ciudad cumple funciones institucionales importantes.
El Gobierno Vasco se ha visto en el centro de estas discusiones, donde los diferentes partidos políticos han manifestado posturas dispares. A pesar de que la ley no menciona directamente el término «capital», la ciudad ha servido como sede institucional desde hace tres décadas. En este tiempo, no se ha realizado ningún estudio de impacto que evalúe los beneficios o las inversiones que esta condición ha traído a Vitoria, lo que ha suscitado críticas sobre la falta de información y transparencia.
El 23 de mayo se celebrará una serie de actos que incluirán reuniones con alcaldes europeos e iberoamericanos, en el marco de la presidencia española de la Unión Europea. Estos eventos buscan resaltar el papel de Vitoria no solo como sede institucional, sino también como un punto de encuentro internacional. Sin embargo, la falta de un reconocimiento más claro podría limitar la visibilidad y proyección de la ciudad en el ámbito global.
La discusión sobre la capitalidad ha sido objeto de críticas entre diversos sectores, que argumentan que esta falta de claridad podría afectar la imagen y los recursos económicos de la ciudad. «Con él podremos quitarnos las legañas y dejar de hablar de oídas e intuiciones», ha señalado el concejal José Navas, refiriéndose a la necesidad de un estudio que analice los efectos de ser sede del Gobierno.
Desde 2008, se había acordado realizar este análisis, pero ha sido solamente en el marco del debate actual que se ha decidido darle un impulso. La Universidad del País Vasco (UPV) se encargará de evaluar aspectos económicos y sociales que podrían influir en la percepción que se tiene de Vitoria, tanto a nivel interno como externo.
A pesar de las críticas, algunos exmandatarios y miembros del Gobierno Vasco consideran que la situación actual no requiere cambios significativos. Carlos Garaikoetxea, el primer lehendakari, ha expresado que la ciudad ha ganado «un rango institucional y una notoriedad política» a lo largo de estos años. «Las cosas están bien como están y no veo necesidad de nuevas iniciativas», manifestó, sugiriendo que la situación actual es satisfactoria para la ciudad.
El actual alcalde, Patxi Lazcoz, ha optado por fomentar la identificación ciudadana con la capitalidad en lugar de entrar en disputas políticas. Esta estrategia busca crear un sentimiento de pertenencia entre los ciudadanos, aunque se ha enfrentado a la indiferencia de algunos sectores de la población. «No sé si en el Gobierno vasco saben que cuando abren la ventana están en Vitoria», criticó el exalcalde Alfonso Alonso en su momento, aludiendo a la falta de reconocimiento de la ciudad.
Con la llegada de la celebración del 30º aniversario, las opiniones sobre la capitalidad siguen dividiendo a los actores políticos. Mientras algunos abogan por un reconocimiento legal más claro, otros consideran que no hay necesidad de complicar una situación que ha funcionado durante años. La posibilidad de añadir una breve mención a la actual ley de sede para designar a Vitoria como capital del País Vasco se encuentra sobre la mesa, aunque su tramitación podría verse afectada por la proximidad de las elecciones municipales.
En este contexto, la ciudad de Vitoria continúa su camino hacia un futuro que busca una mayor claridad en su papel institucional. A medida que se acercan las celebraciones, la expectativa sobre cómo se manejará el tema de la capitalidad agrega un matiz interesante a los actos programados para el mes de mayo, en un momento donde la historia y la política local se entrelazan de manera significativa.




























































































