La política Rosa Díez, reconocida como una de las figuras más valoradas de España, se enfrenta a una situación complicada en su localidad natal, Sodupe, donde su presencia apenas es notada. Su partido, UPyD, se encuentra en un momento crítico, ya que su existencia está ligada a la capacidad de su presidenta para mantener el apoyo en un contexto donde el nacionalismo vasco tiene una presencia predominante.
Un integrante del partido expresa: “Para lo bueno y lo malo, en UPyD dependemos de Rosa”. Esta afirmación resalta la importancia de Díez, quien ha desempeñado un papel crucial en la formación política, muy a pesar de que tuvo que abandonar el Gobierno Ardanza, donde fue consejera, en situaciones emotivas. Ahora, el partido busca revalidar su único escaño en el Parlamento vasco, centrando sus esfuerzos en Álava, un territorio donde cuestionan abiertamente las políticas lingüísticas y antiterroristas del Gobierno Vasco y del central.
Desde UPyD, se reconoce que los votantes potenciales son aquellos desencantados con el PSE y el PP, y se estima que necesitan cerca de seis mil votos para mantener su representación en la Cámara. Gorka Maneiro, un político originario de San Sebastián, lidera la candidatura. Maneiro, quien se unió al partido tras su salida del PSE en 2007, ha sido una figura clave en los intentos del partido por posicionarse como una alternativa viable en Euskadi.
A lo largo de los años, UPyD ha tenido dificultades para identificar con precisión la procedencia de sus votos, aunque han manifestado su descontento por no haber recibido un mayor respaldo a pesar de los errores de los gobiernos en Madrid y en Euskadi. Su afiliación parece estancada, y dentro del partido prefieren no profundizar en cifras, conscientes de que Vitoria es el único lugar que podría ofrecerles ciertas oportunidades de crecimiento. En esta ciudad, los mensajes directos del partido parecen ser mejor recibidos, lo que les anima a seguir adelante.
Las críticas hacia el PSE-EE son constantes desde UPyD, quienes esperaban una acción más decidida en temas relacionados con el euskera y la lucha contra el clientelismo que, según ellos, ha dejado el PNV. No obstante, el partido se muestra satisfecho por haber incorporado a figuras como Consuelo Ordóñez, Rubén Múgica y Niko Gutiérrez, todos provenientes del socialismo, lo que podría reforzar su posición en el Parlamento.
Este contexto resalta la relevancia de UPyD en un Euskadi donde el nacionalismo es mayoritario y su futuro dependerá, en gran medida, de cómo los votantes perciban su capacidad para ser una opción viable frente a los partidos establecidos. La copa del Rey puede ser uno de los eventos que sirvan de plataforma para que el partido logre atraer la atención necesaria y mejore su imagen entre los ciudadanos. A medida que avanza la campaña electoral, el desafío será no solo captar votos, sino también consolidar su relevancia en un panorama político que, cada día, se vuelve más complejo.
Con el horizonte electoral a la vista, Rosa Díez y su equipo tienen por delante el reto de demostrar que UPyD aún tiene un papel que jugar en la política vasca, a pesar de las adversidades. La importancia de este partido en Gipuzkoa se centra en su capacidad para conectar con aquellos que se sienten desplazados por las corrientes políticas dominantes y que buscan una alternativa que represente sus inquietudes y aspiraciones.





























































































