El exlíder de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido como Txeroki, ha sido liberado este lunes de la prisión de Martutene, ubicada en San Sebastián. La salida se produjo poco antes de las ocho de la mañana, tras la concesión de un permiso por parte del Gobierno Vasco que le permite estar fuera de la cárcel de lunes a viernes, aunque deberá regresar por las noches para dormir en el establecimiento penitenciario.
Este permiso fue propuesto por la junta de tratamiento del centro de reclusión donostiarra, basándose en la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Se trata de una medida de semilibertad que no equivale a un tercer grado, sino que representa una fórmula intermedia que se ha utilizado anteriormente con otros reclusos condenados por terrorismo.
Según fuentes consultadas, esta modalidad del segundo grado busca facilitar la reintegración de los presos a la sociedad mediante actividades laborales o de voluntariado. A pesar de que Txeroki ya cuenta con este permiso, la Fiscalía de la Audiencia Nacional deberá emitir un informe no vinculante sobre la medida. La decisión final recaerá en el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, que determinará si se mantiene o se anula el permiso. En caso de ser rechazado, la autorización dejará de tener efecto.
La semilibertad de Txeroki se produce tras su traslado en 2024 desde la prisión francesa de Lannemezan al centro penitenciario de Martutene. En 2011, fue condenado a 377 años de prisión por la Audiencia Nacional, y en Francia ya cumplía varias penas que sumaban más de 30 años. En 2015, fue condenado nuevamente en España a nueve años por un atentado con coche bomba en Oropesa (Castellón) en 2007. Tres años después, se le impuso otra condena de 18 años por el intento de asesinato de la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero, mediante un paquete bomba en enero de 2002.
La situación de Txeroki no es un caso aislado. Desde que en octubre de 2021 el Gobierno Vasco asumió la gestión de las tres cárceles vascas, se han concedido 111 permisos de este tipo a presos de ETA. Según información parlamentaria proporcionada por la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, actualmente hay 119 reclusos de la organización terrorista en las prisiones vascas, distribuidos entre los centros de Martutene, Basauri y otro establecimiento, donde se alojan 53, 44 y 22 presos respectivamente.
La concesión de permisos a condenados por terrorismo sigue siendo un tema controvertido en la sociedad española. Mientras que algunos argumentan que estas medidas son esenciales para la reintegración social de los reclusos, otros critican la posibilidad de que aquellos que han perpetrado actos violentos puedan disfrutar de libertades antes de haber cumplido sus condenas completas.
De cara al futuro, la situación de Txeroki y otros reclusos de ETA plantea preguntas sobre cómo se gestionarán las políticas penitenciarias en el País Vasco, así como sobre la percepción social de la reintegración de estos individuos en un contexto marcado por el dolor y el sufrimiento que causaron sus acciones. A medida que avanza el tiempo, la sociedad deberá enfrentar los desafíos que surgen a raíz de estas decisiones.
































































































