El pasado 17 de diciembre, Talgo culminó un proceso de incertidumbre de dos años al formalizar la compraventa del 29,7% de su capital social a Pegaso Transportation. Este acuerdo se llevó a cabo gracias a la colaboración del Gobierno Vasco, así como de José Antonio Jainaga, propietario de Sidenor, y las fundaciones BBK y Vital, quienes han aportado 156,67 millones de euros para completar la operación. La participación de Pegaso, controlada mayoritariamente por el fondo británico Trilantic, marca un cambio significativo, ya que este fondo había buscado salir de su inversión en Talgo desde hace años.
El acuerdo no solo establece nuevos parámetros financieros, sino que también pone fin a 84 años de control familiar de la empresa. En este sentido, se ha diseñado un nuevo marco de gobernanza, permitiendo que los socios del consorcio vasco tomen decisiones cruciales, como el nombramiento del presidente de Talgo, que resultará en la salida de Carlos de Palacio y Oriol, quien ha estado al frente durante más de dos décadas. Esta reestructuración busca asegurar la estabilidad financiera de la compañía después de sufrir una multa de 107 millones de euros impuesta por Renfe debido a retrasos en la entrega de trenes.
En el primer consejo de administración celebrado el mismo día de la transacción, se oficializó el cese de Gonzalo Urquijo como consejero delegado, siendo reemplazado por Rafael Sterling. Sterling, quien cuenta con una sólida formación en telecomunicaciones y un MBA por la Universidad de Deusto, tiene una trayectoria que incluye un puesto como CEO en Irizar antes de unirse a Talgo en 2022. La nueva dirección también incluye a José Antonio Jainaga y Maite Echarri, quienes ocupan posiciones clave en el consejo como representantes del consorcio vasco.
La reestructuración implica la devolución de la sede fiscal y social de la compañía a su ubicación original en Rivabellosa, donde actualmente trabajan más de 700 personas. Esta decisión tiene un impacto simbólico y estratégico, señalando una nueva era para Talgo, que busca consolidar su presencia en el mercado. Además, se ha programado una Junta de Accionistas General Extraordinaria para el 27 de enero, donde se ratificarán los nuevos consejeros y se abordarán decisiones clave para el futuro de la empresa.
La estructura del nuevo accionariado muestra un equilibrio entre el capital público y privado. La entrada del consorcio vasco, que incluye a Clerbil y a las fundaciones BBK y Vital, asegura una distribución de poder que no supera el 30%, evitando así la obligación de realizar una oferta pública de adquisición. Este hecho es significativo, ya que permite mantener la autonomía de la dirección sin comprometer la influencia de los nuevos socios.
En su esfuerzo por estabilizar la compañía tras las sanciones y los retrasos, Talgo ha acordado una refinanciación integral que podría alcanzar hasta 770 millones de euros. Esta operación incluirá un préstamo a largo plazo y una línea de avales, lo que fortalecerá la capacidad de la empresa para cumplir con sus compromisos actuales y futuros, incluyendo contratos con Deutsche Bahn, Flixtrain y los ferrocarriles de Egipto.
Con la reciente reestructuración y refuerzo financiero, Talgo se encuentra en una posición favorable para afrontar el futuro. La alineación entre la propiedad y la dirección operativa promete una gestión más eficiente y acorde a las necesidades del mercado ferroviario. Este nuevo capítulo en la historia de Talgo abre la puerta a oportunidades para solidificar su papel en el sector, garantizando un crecimiento sostenible y una respuesta eficaz a los desafíos que se presenten.






























































































