Susan Ray, viuda del célebre cineasta Nicholas Ray, presentó en la Alhóndiga de Bilbao la restauración de su última película, titulada We Can’t Go Home Again, que había permanecido inconclusa durante más de tres décadas. Este evento se produce en el marco de la conmemoración del centenario del nacimiento de Ray, quien es conocido por su obra más emblemática, «Rebelde sin causa». La proyección de esta película experimental tuvo lugar el 20 de enero y generó un gran interés tanto en el público como en los críticos de cine.
Durante la presentación, Susan Ray compartió su experiencia al lado de su marido y cómo el proyecto, realizado junto a estudiantes del Harpur College en Nueva York, abordó temas contemporáneos como la política y la identidad. “La película refleja la historia de dos generaciones en un momento crucial”, comentó la viuda, aludiendo a las diferencias en el compromiso social entre los jóvenes de su época y los de la actualidad.
La obra, desarrollada a principios de los años setenta, fue un reto para Ray, quien en ese tiempo atravesaba dificultades tanto personales como profesionales. Su relación con sus estudiantes fue profunda y enriquecedora, lo que se tradujo en un trabajo colaborativo en el que todos se involucraron intensamente. “Era un grupo de gente que trabajó muchísimo. Pasaban todo el día juntos, se fijaban en las mismas cosas, discutían”, agregó Susan Ray.
La película fue realizada con un presupuesto limitado y con la participación de alumnos que contaban con escasa experiencia en el mundo del cine. A pesar de estas limitaciones, Susan Ray defendió la calidad emocional y artística de la obra, señalando que la riqueza del cine no reside únicamente en los recursos materiales, sino en la pasión y la creatividad de quienes lo crean.
La restauración de We Can’t Go Home Again consistió en una limpieza meticulosa de la película original, sin alterar las huellas del trabajo artesanal que caracterizan su producción. Este proceso también incluyó la renovación de la banda sonora, lo que permite que la obra resuene de una manera contemporánea con las audiencias de hoy. “El cine era la vida de Ray. Era su manera de entenderse a sí mismo y al mundo que le rodeaba”, reflexionó.
Además, la película incorpora técnicas innovadoras que Ray exploró en colaboración con el artista de videoarte Nam June Paik. Estos avances tecnológicos le permitieron experimentar con el color y la proyección, lo que le dio un enfoque único a su narrativa visual. “Utilizó los sintetizadores como si fuera un pintor, un expresionista abstracto, que llevaba el color a las imágenes”, explicó Susan Ray.
La presentación de la restauración no solo busca revivir el legado de Nicholas Ray, sino también generar una conversación sobre la evolución del cine y su impacto en la sociedad. “Su trabajo tiene una continuidad. Todas sus películas conforman su legado”, declaró Susan Ray, enfatizando que su última obra no es un proyecto aislado, sino una extensión de su rica trayectoria cinematográfica.
La acogida de esta restauración en Bilbao ha sido un recordatorio del valor del cine experimental y de la importancia de preservar la historia del séptimo arte. A medida que se celebra el centenario de Nicholas Ray, su obra sigue vigente y relevante, invitando a nuevas generaciones a reflexionar sobre los temas universales que su cine aborda. La proyección de We Can’t Go Home Again es, sin duda, un hito en la celebración de un maestro del cine que dejó una marca indeleble en la cultura cinematográfica.





























































































