El partido independentista Sortu ha presentado su nueva hoja de ruta hacia la independencia, con el objetivo de establecer una «república confederal vasca» para el año 2026. Esta iniciativa incluye a la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco francés, y se busca implementar con diferentes «ritmos» en cada una de estas regiones. La propuesta ha sido recogida en la ponencia política titulada Zohardia (Cielo despejado), que será discutida y votada en el congreso que se celebrará el 21 de enero.
La dirección de Sortu, encabezada por Arnaldo Otegi, está abogando por el establecimiento de «dinámicas autoconstituyentes» que permitan avanzar hacia la independencia de Euskal Herria. Según sus planes, esta transición se desarrollaría a través de una «estrategia asimétrica», donde cada uno de los tres territorios involucrados podría integrarse en la nueva república a su propio ritmo, atendiendo a la «división actual» en la configuración jurídico-administrativa existente.
La ponencia resalta el desafío de Sortu de transformar la independencia de una idea utópica en una propuesta política viable. Para ello, el partido considera esencial hacer frente a los Estados español y francés, lo que consideran un paso crucial para lograr la «desconexión» y la creación de un estado propio vasco.
En este contexto, Sortu también plantea dos «agendas» que se desarrollarán de manera paralela. La primera agenda busca abordar cuestiones relevantes para todos los ciudadanos de «Euskal Herria», como la mejora de las condiciones de vida, así como el fomento de acuerdos en pro de la democracia y la soberanía. La segunda agenda se centra en los procesos necesarios para modificar los modelos jurídico-políticos en cada uno de los territorios que formarán parte de la república confederal.
Además de su propuesta territorial, Sortu critica la actual configuración de la Unión Europea, a la que califica de «antidemocrática y antisocial», argumentando que favorece únicamente a los Estados-nación. En este sentido, plantea que la decisión de continuar formando parte de la UE debería ser sometida a referéndum por parte de los ciudadanos de la futura república vasca.
El partido reafirma su compromiso con una ideología «humanista» que respeta todos los derechos humanos. Asimismo, se compromete a trabajar en favor de la resolución de conflictos y el desarme, impulsando una política que promueva la desmilitarización y la «cultura de la paz», evitando caer en el «moralismo» o en una visión simplista de la historia.
Con esta propuesta, Sortu intenta captar la atención de los votantes y movilizar a la ciudadanía hacia su visión de un futuro independiente para el País Vasco. La ponencia, que espera que sea aprobada en el congreso, señala que el camino hacia la independencia no solo es un objetivo político, sino una cuestión de dignidad y de derechos para el pueblo vasco.
Este ambicioso plan marca un hito significativo en la política vasca contemporánea y plantea preguntas sobre el futuro de las relaciones entre las distintas regiones y su interacción con los Estados en los que actualmente se encuentran. La evolución de esta propuesta y su recepción entre la población serán factores cruciales en los próximos años.




























































































