En una reciente rueda de prensa celebrada en Bilbao, los senadores del PSE-EE, entre ellos Dimas Sañudo, Tontxu Rodríguez y Yolanda Vicente, han expresado su fuerte descontento hacia el Gobierno Vasco y el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Acusan a estas instituciones de ser «cómplices» y «comparsas activas» del ejecutivo de Mariano Rajoy, argumentando que se ocultan detrás de la «foralidad» para respaldar sus políticas.
En el análisis de los dos años de gobierno del PP, el grupo socialista ha calificado este periodo como un «bienio negro», un término que empleó Rodríguez para describir la situación en Euskadi. Este senador, exalcalde de Barakaldo, subrayó que el año 2013 ha sido «un año de secano» para la comunidad autónoma.
Rodríguez también mencionó que, a pesar de que el Gobierno Vasco intenta proyectar una imagen de confrontación con el gobierno central, en la práctica se comporta como un aliado en muchas de sus políticas. «Cuando estás en Madrid, te das cuenta de que el Gobierno Vasco es cómplice de muchas de sus decisiones», destacó. Añadió que se aprueban leyes bajo el «manto de foralidad», actuando en ocasiones como «comparsa activa» del PP, lo que minimiza la imagen de aislamiento del partido en el panorama político nacional.
El exalcalde advirtió que en 2014 se materializará uno de los mayores retos políticos que enfrenta España desde el inicio de la democracia: la consulta independentista en Cataluña. A su juicio, la falta de liderazgo de Rajoy es palpable, ya que su ausencia en la Cámara Alta es evidente desde hace más de dos meses. «Es como si no estuviera, porque no hay presencia», apuntó Rodríguez, lamentando la falta de acción en un contexto tan delicado.
Por su parte, Dimas Sañudo resumió la gestión del PP en estos dos años con una frase contundente: «dos años de gobierno del PP para una sociedad más desigual». Criticó duramente el balance, que refleja una España con más pobreza y desempleo en comparación con hace dos años. Además, señaló que las actitudes de ciertos miembros del gobierno han resultado «despectivas» hacia quienes critican sus políticas, lo que ha afectado la comunicación y el diálogo político.
Este tipo de declaraciones de los senadores socialistas pone de manifiesto el creciente descontento hacia la actual administración y su enfoque hacia los problemas que afectan a la ciudadanía. Las críticas del PSE-EE no solo se centran en la gestión económica, sino también en la percepción de una falta de respuesta ante los desafíos sociales y políticos que enfrenta el País Vasco y España en su conjunto. En este sentido, el futuro político del país parece estar marcado por una creciente polarización y divisiones que podrían complicar la recuperación y el diálogo entre diferentes fuerzas políticas.





























































































