La política vasca se encuentra en un momento crucial, con diversos actores en la carrera hacia el Parlamento. En este contexto, Raquel Modubar, una figura conocida en la política de Bizkaia, se presenta como candidata de Ezker Batua (EB) con una propuesta de transformación social centrada en la creación de empleo. Modubar, quien posee una trayectoria como abogada y ha ocupado cargos políticos en su localidad natal, Santurtzi, ha expresado su deseo de recuperar un escaño en la Cámara vasca que su partido logró en 2009.
Uno de los pilares fundamentales de su campaña es la generación de 50.000 empleos, enfocándose en mejorar los servicios públicos y ampliar la ley de Dependencia, así como en promover las energías renovables. Modubar defiende que a pesar de las limitaciones impuestas por el Gobierno central en cuanto a las Ofertas Públicas de Empleo (OPE), su partido propone un enfoque alternativo que permita realizar estas ofertas anualmente según las necesidades reales del sector público.
«La derecha busca privatizar servicios esenciales como la educación y la sanidad, pero nuestro compromiso es mantenerlos en manos públicas», afirmó Modubar, resaltando la importancia de prestar atención a las necesidades sociales actuales. Además, propuso una reforma fiscal que se realice en el Parlamento, en lugar de las Juntas Generales, argumentando que debe ser un sistema donde se pague en función de las capacidades económicas de cada uno, en lugar de aumentar impuestos indirectos como el IVA.
Modubar también subrayó la necesidad de combatir el fraude fiscal, estimando que se podrían recuperar alrededor de 2.500 millones de euros. «Este dinero es suficiente para fortalecer y expandir los servicios públicos», declaró, añadiendo que es vital aportar más al gasto social en lugar de recortarlo. Criticó que, a pesar de las ayudas necesarias, existen complicaciones debido a la falta de control administrativo, lo que ha llevado a una percepción negativa sobre las ayudas sociales.
La candidata también abordó el tema de la banca, sugiriendo que al recibir dinero público, los bancos deberían estar obligados a facilitar préstamos a las familias y empresas. «Es inaceptable que las instituciones financieras no apoyen a la ciudadanía mientras reciben ayudas del Estado», enfatizó. En este sentido, propuso la dación en pago para evitar desahucios y defendió la intervención pública en instituciones como Kutxabank.
En relación a las políticas de bienestar, Modubar refutó la idea de que el Gobierno actual esté al servicio de los intereses ciudadanos, aseverando que se ha convertido en un “instrumento” al servicio de banqueros y especuladores. Su enfoque se centra en las necesidades sociales, buscando soluciones que prioricen el bienestar de la población por encima de los intereses económicos. «Nosotros somos los primeros indignados, porque, a pesar de estar en política, seguimos siendo ciudadanos con problemas reales», comentó.
Desde un punto de vista más amplio, Modubar se mostró abierta a dialogar con los movimientos sociales y a considerar a los indignados del 15-M como un elemento clave en su estrategia política. «Creemos que representamos verdaderamente la voz de aquellos que se sienten excluidos del sistema actual», añadió, mientras se comprometió a elevar el salario mínimo a 1.200 euros, una propuesta que busca redistribuir la riqueza de manera más equitativa y justa.
A medida que se acercan las elecciones, la figura de Modubar y su postura podrían marcar un cambio significativo en la política vasca. La campaña de Ezker Batua se articula en torno a una visión crítica del modelo actual y una apuesta por políticas que prioricen lo social frente a lo económico. La consejera insiste en que es el momento de repensar el futuro, donde la ciudadanía no solo sea un espectador, sino un protagonista activo en la construcción de un sistema más justo y equitativo.































































































