La figura de Jone Artola, elegida como chupinera para las fiestas de Bilbao, ha generado controversia en la comunidad. Artola, fundadora de la comparsa Txori Barrote y asociada a Etxerat, ha sido criticada por su vinculación familiar con el etarra Joseba Koldo Artola, quien se encuentra actualmente en prisión. Las organizaciones Dignidad y Justicia y Covite han instado al Ayuntamiento de Bilbao a reconsiderar su designación por esta conexión familiar, solicitando que no sea ella quien lance el cohete inaugural.
En respuesta a esta situación, el equipo de Gobierno, liderado por el PNV, ha optado por mantener un perfil bajo y no ha emitido comentarios al respecto. Desde la oposición, tanto Bildu como el PSE han expresado su respeto hacia Jone Artola. Los socialistas han indicado que «no podemos mirar constantemente con el retrovisor, si bien hay que guardar siempre respeto a las víctimas del terrorismo», mientras que los abertzales sostienen que la polémica es una «creación de dos organizaciones de dudosa procedencia», defendiendo que la elección se basa en su papel como comparsera.
El PP también se ha mantenido al margen de la controversia, señalando que la decisión final recae en Bilboko Konpartsak, la organización que agrupa a las comparsas y organiza parte de las festividades. Las comparsas, por su parte, han respaldado a Artola, describiéndola como una «maravillosa persona que está enamorada de las fiestas de Bilbao». Así, han afirmado que la polémica es «una discusión fuera de lugar», eludiendo entrar en más detalles sobre el asunto.
Artola, en una declaración, ha manifestado que están «aburridos de estas actitudes», sugiriendo que es tiempo de «cerrar las diferencias en paz». También ha calificado de «falta de respeto» las acciones de las organizaciones que cuestionan su designación. Este no es un caso aislado; en 2009, la elección de Sonia Polo como chupinera suscitó una oleada de críticas debido a su relación familiar con un preso de ETA, lo que llevó a la Ertzaintza a investigar una carta amenazadora que recibió, la cual incluía una bala.
La polémica en torno a la elección de Jone Artola resalta las tensiones persistentes en la sociedad vasca respecto a la memoria histórica y el impacto del conflicto en las relaciones actuales. En este contexto, se evidencia que la figura de la chupinera, que tradicionalmente simboliza el inicio de las celebraciones, se ha vuelto un punto de discordia que refleja las complejas dinámicas entre memoria, familia y el deseo de avanzar hacia una convivencia pacífica.































































































