La situación dentro de la formación política Sumar se encuentra en un momento crítico, ya que su liderazgo parece haber quedado debilitado y sin un candidato definido a la vista. Este contexto ha propiciado que Podemos comience a moverse para buscar una estrategia que revitalice su presencia en el panorama político.
Un evento significativo está programado para el 9 de abril en Barcelona, donde Irene Montero participará en un acto titulado «¿Qué hay que hacer?», junto al dirigente de ERC, Gabriel Rufián. Este movimiento busca consolidar una única candidatura a la izquierda del PSOE, lo que refleja la intención de Rufián de unificar esfuerzos entre las formaciones de izquierda en distintas comunidades autónomas.
El plan de Rufián contempla que ERC se presente en Cataluña, Bildu en el País Vasco y Navarra, Compromís en la Comunidad Valenciana, y el BNG en Galicia. Por su parte, Sumar, IU y Podemos tendrían que dividirse el resto del territorio, aunque se prevé que en el Congreso se busquen acuerdos más adelante.
Por el momento, Podemos no se opone a esta estrategia, aunque sus dirigentes han indicado que el tema de las alianzas no se resolverá de inmediato. Hablan de la necesidad de un «proceso abierto» que involucre tanto a partidos como a otros actores, lo que sugiere que la configuración de estas candidaturas se irá definiendo con el tiempo.
En contraste con un acto anterior en la sala Galileo Galilei, donde Más Madrid se distanció, la identificación de Podemos con el evento de abril indica un cambio en su postura. Sin embargo, en ERC han descartado una candidatura conjunta con Podemos, lo que podría dificultar un frente común y beneficiar a Bildu y ERC en las elecciones.
Es relevante mencionar que la dirección de ERC ha estado fortaleciendo su relación con Bildu. Recientemente, el 9 de marzo, Arnaldo Otegi y Oriol Junqueras se reunieron en Barcelona para explorar «acuerdos estratégicos» orientados a coordinarse ante el PSOE. Esta alianza se ha visto respaldada en el pasado por líderes de Podemos, como Pablo Iglesias, quien promovió la inclusión de Bildu y ERC en la «dirección del Estado».
A pesar de los esfuerzos por unificar la izquierda, el plan de Rufián enfrenta varios obstáculos. Los Comunes, parte de Sumar, se resisten a ceder Barcelona, donde han obtenido buenos resultados electorales. Sumar también ha expresado su intención de mantener su representación en Galicia, lo que complica los acuerdos entre las diferentes formaciones.
En respuesta a esta situación, IU ha sugerido la creación de una mesa de partidos que permita repartir las listas de forma proporcional, en función del peso de cada partido en cada circunscripción. Sin embargo, los morados se han desvinculado de esta propuesta al decidir participar en un grupo mixto.
Montero ha afirmado que las alianzas «irán cayendo por su propio peso», aunque en la actualidad persisten los vetos y la desconfianza entre Podemos y Sumar. En el círculo de Yolanda Díaz, se considera que Podemos busca mantener su propio camino, aspirando a obtener representación al presentarse de manera independiente en Madrid.
No obstante, Podemos ha admitido que las diferencias existentes, tanto a nivel político como programático, dificultan la posibilidad de un acuerdo. Este escenario ha generado reacciones dentro del PSOE, donde la vicesecretaria general, María Jesús Montero, ha indicado que una posible unión sería «importante» para agrupar los votos de los electores de izquierda que no desean apoyar a los socialistas.
La figura de Irene Montero ha cobrado relevancia nuevamente tras las renuncias de Yolanda Díaz y Pablo Bustinduy a liderar el espacio que busca surgir de Sumar. Sin embargo, en Más Madrid hay resignación ante la falta de un candidato, ya que consideran que nadie quiere asumir el desgaste que conlleva esta responsabilidad en el contexto electoral actual.
Mientras tanto, Antonio Maíllo, líder de IU, ha pedido que se aceleren los plazos para organizar las candidaturas y ha mencionado que tiene un nombre en mente. Esta propuesta ha generado recelos dentro de su partido, donde no todos comparten esta estrategia. Además, hay quienes sugieren que en lugar de un solo liderazgo, podría haber varios, como un tándem con Montero en Madrid y Rufián en Barcelona, con acuerdos parlamentarios que se establezcan más adelante.
Finalmente, es evidente que ERC no está dispuesta a renunciar a su presentación en Cataluña, lo que subraya la complejidad del panorama electoral que se avecina. A medida que se acercan las elecciones, las decisiones estratégicas que tomen estas formaciones marcarán el rumbo de la política en el ámbito de la izquierda en España.































































































