En un reciente sondeo del Euskobarómetro, llevado a cabo por el departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), se han revelado datos significativos sobre el panorama político en las tres provincias vascas. El estudio, que se realizó en junio con 600 entrevistas, indica que el PNV obtendría un 33,5% de los votos en unas hipotéticas elecciones al Parlamento Vasco, lo que se traduciría en un total de 25 o 26 escaños. Sin embargo, a pesar de esta victoria, la alianza con el PSE-EE, con el que actualmente gobierna en diversas instituciones, no sería suficiente para alcanzar la mayoría absoluta de 38 escaños.
El sondeo también destaca una notable caída de Podemos, que ha perdido diez puntos en intención de voto, lo que lo ha relegado a la tercera posición, siendo superado por EH Bildu, que ahora se posiciona en segundo lugar con un 23% de los votos y entre 18 y 19 escaños. Estos datos reflejan una clara fragmentación en el electorado vasco, con un 25% de indecisos que podría influir en los resultados finales.
En términos de representación, el PSE-EE obtendría un 14,5% de los votos, asegurando entre 10 y 11 escaños, mientras que el PP alcanzaría el 8%, situándose en última posición en la mayoría de las provincias, con excepción de Álava, donde podría competir por el segundo lugar con EH Bildu. La fragmentación del voto y la volatilidad electoral son evidentes, y el Gobierno Vasco puede verse obligado a depender del apoyo de otras formaciones políticas para gobernar efectivamente.
El análisis del Euskobarómetro señala que, a pesar de los cambios en el apoyo electoral, EH Bildu mantiene una sólida posición en las tres provincias, alcanzando más de 250.000 votos. Este apoyo podría permitirle no solo influir en la conformación del gobierno, sino también condicionar las políticas futuras. Por otro lado, la pérdida de apoyos por parte de Podemos, que obtendría entre 11 y 12 escaños, marca una disminución en su influencia, aunque aún conserva la capacidad de afectar la mayoría de gobierno.
Es importante destacar que el estudio muestra un contexto donde las fuerzas políticas nacionalistas han incrementado su presencia, mientras que las formaciones más centradas y autonomistas han visto un retroceso. Esto se traduce en un Parlamento más plural, pero también más fragmentado, lo que puede complicar la gobernabilidad en el futuro. La preferencia del PNV por formar gobierno con el PSE-EE, que implicaría gobernar en minoría, es un reflejo de esta nueva realidad política.
El Euskobarómetro también revela que el panorama electoral actual es muy diferente al de 2014, cuando Podemos emergió como una fuerza significativa, superando a EH Bildu en las intenciones de voto. En aquel entonces, el PNV proyectaba una representación de 22 o 23 escaños, mientras que los resultados actuales sugieren una estabilización en su apoyo, aunque no exenta de desafíos.
En conclusión, los resultados del Euskobarómetro reflejan un escenario electoral en constante evolución, donde la fragmentación y el cambio en las preferencias del electorado serán clave en las próximas elecciones. Con un 65% de participación prevista, el desenlace de este proceso electoral podría tener repercusiones importantes en el futuro político del País Vasco, obligando a los partidos a reevaluar sus estrategias de colaboración y gobernabilidad.





























































































