En el ámbito político del País Vasco, la reciente encuesta realizada por el Euskobarómetro ha revelado un panorama electoral que podría cambiar drásticamente la composición del Parlamento autonómico. De acuerdo con el estudio, si se celebraran elecciones ahora, Podemos se posicionaría como la segunda fuerza política, con una proyección de entre 21 y 22 escaños, aproximándose al PNV, que mantendría entre 22 y 23 escaños.
La consolidación de Podemos en este contexto se traduciría en una significativa pérdida de escaños para EH Bildu, que podría reducir su representación en aproximadamente siete asientos. Por su parte, el PSE-EE y el PP experimentarían un retroceso considerable, lo que indicaría una fragmentación creciente del electorado.
Este escenario augura un aumento en el pluralismo político, con la posibilidad de que hasta siete fuerzas estén representadas en el Parlamento. Según los datos, el Gobierno Vasco podría enfrentarse a una nueva realidad, en la que la formación de un gobierno estable se complicaría debido a la pérdida de la mayoría absoluta por parte de los partidos nacionalistas.
El Euskobarómetro ha recogido respuestas de 600 encuestados entre el 27 de octubre y el 14 de noviembre, y ha señalado un aumento en la movilización de votantes, especialmente entre los jóvenes y aquellos de orientación izquierdista. La participación electoral se estima en un 67%, mientras que el nivel de indecisión alcanza el 25%, lo que acentúa la volatilidad del electorado.
La proyección del PNV sugiere una ligera disminución en su poder, con un descenso que le podría dejar con cuatro escaños menos en comparación a la última elección. Esto podría poner en peligro su hegemonía, abriendo la puerta a la influencia decisiva de Podemos en la formación del próximo gobierno autonómico. De hecho, el PNV necesitaría contar con el apoyo de al menos dos o tres partidos para poder governar, lo que complicaría su capacidad de liderazgo en la comunidad autónoma.
En términos de provincias, los resultados anticipan que el PNV seguiría prevaleciendo en Bizkaia, mientras que en Gipuzkoa se produciría un empate entre EH Bildu y Podemos, relegando al PNV a la tercera posición. En Álava, donde el PP ha tenido un papel fuerte, Podemos podría salir vencedor, lo que indicaría un cambio significativo en la geografía política de la región.
La encuesta también ha puesto de manifiesto cómo Podemos podría atraer el voto de descontentos de otros partidos. Se estima que el 60% de los votos provendría de Izquierda Unida, un 60% de los jóvenes, y un 20% de los electores de EH Bildu y PSE-EE. Esto resalta la capacidad de la nueva formación para captar a un electorado insatisfecho y movilizar a los sectores más jóvenes de la población.
En cuanto a la valoración de los partidos, el Euskobarómetro muestra que el PNV apenas logra un saldo positivo. La gestión del Gobierno de Iñigo Urkullu divide la opinión pública, donde un 28% la considera buena, frente a un 24% que la desaprueba. Por el contrario, el Gobierno de Mariano Rajoy recibe una desaprobación abrumadora del 90% de los encuestados, lo que pone de relieve el clima de descontento generalizado hacia las políticas del Ejecutivo central.
La próxima contienda electoral, prevista para 2016, prometen ser un hito en la historia política del País Vasco, dado el contexto actual. Las dinámicas de poder están cambiando, y el ascenso de Podemos podría redefinir las alianzas y la gobernanza en la comunidad autónoma, afectando no solo a los partidos tradicionales, sino también al futuro político de Euskadi.
































































































