Las recientes declaraciones del rector de la Universidad del País Vasco (EHU), Joxerramon Bengoetxea, han generado controversia en el Gobierno Vasco. En su intervención, Bengoetxea exigió un incremento del 51% en la financiación de la universidad, elevando la aportación de 402 millones de euros a 607 millones. Afirmó que las cuentas actuales conducen a una «parálisis» institucional y subrayó que «sobrevivir no puede ser el objetivo» para la EHU. Su crítica ha sido respondida este lunes por el consejero de Ciencias, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias, quien ha calificado de “dialéctica hiperbólica” las afirmaciones del rector.
Pérez Iglesias, quien ocupó el cargo de rector entre 2004 y 2009, considera que solicitar un aumento de más del 50% es “inimaginable” en el contexto administrativo actual. Según él, las variaciones presupuestarias suelen ser mucho menores, y un aumento del 10% sería considerado excepcional. El consejero ha indicado que tales propuestas pueden tener motivaciones ocultas, ya que no se alinean con las realidades de la gestión presupuestaria.
El consejero también ha criticado el momento en que se presenta esta demanda. Explica que las cuentas de las administraciones suelen estar cerradas para mediados de octubre, por lo que considera que Bengoetxea debería ser consciente de que su petición está fuera de tiempo. “Cuando se hace una propuesta de ese tenor, el propósito no es el que se declara. Es otro”, agregó el consejero.
Pérez Iglesias cuestiona la “memoria de necesidades” que presentó la EHU, sugiriendo que no se elaboró con la verdadera intención de conseguir el aumento presupuestario. En su análisis, plantea preguntas incisivas sobre las motivaciones detrás de esta solicitud. ¿Se intenta enmascarar la falta de un proyecto académico sólido? ¿O se oculta la incapacidad de la dirección para tomar decisiones difíciles en materia económica?
«El ejercicio de la responsabilidad implica elegir y priorizar», afirmó Pérez Iglesias, destacando que, aunque es complicado aplazar decisiones, a veces es necesario debido a la limitación de recursos. En este contexto, el consejero reitera su confianza en que la universidad no se convierta en un “ariete político”.
La coincidencia temporal entre la comparecencia del rector y una reunión en el Parlamento Vasco, donde representantes del sindicato LAB y del Consejo de Estudiantes también hablaron sobre la «infrafinanciación» de la EHU, ha llamado la atención del consejero. Según él, ambos eventos se centraron en la misma problemática, lo que indica una estrategia coordinada para resaltar la situación de la universidad.
Pérez Iglesias expresa su preocupación por la falta de propuestas de contenido académico en la solicitud de Bengoetxea. De los 200 millones adicionales que el rector afirma necesitar, “más de la mitad se destinaría a aumentos salariales” y otros 50 millones a infraestructuras, lo que deja poco para el desarrollo académico. A pesar de las diferencias, el consejero ha reiterado su deseo de alcanzar acuerdos con la universidad.
Finalmente, el consejero descarta que la “dialéctica hiperbólica” del rector, al hablar de “parálisis” y “colapso” en la EHU, pueda facilitar la búsqueda de soluciones a las necesidades reales de la institución. Para Pérez Iglesias, es poco verosímil que una aportación cercana a 10.000€ por estudiante lleve a la universidad al borde del colapso, sugiriendo que muchas universidades europeas estarían en situaciones críticas si esto fuera un argumento válido.





























































































