El martes por la tarde, el socialista Patxi López fue designado como nuevo lehendakari, marcando un hito en la historia del País Vasco, ya que se convierte en el primer candidato no nacionalista en ocupar este cargo desde el restablecimiento de la democracia. Con el apoyo de los 13 votos del Partido Popular, sumados a los 25 del PSE y uno de UPyD, López obtuvo la mayoría requerida para llevar a cabo este cambio de liderazgo previamente anunciado. Por su parte, el candidato del PNV, Juan José Ibarretxe, que había estado al frente del Gobierno durante diez años, se despidió de la política tras recibir 35 votos en total, de los cuales 30 fueron del PNV, 4 de Aralar y 1 de EA.
El discurso de investidura de López comenzó en euskera, donde expresó su deseo de contribuir a la unidad democrática y la necesidad de dejar atrás divisiones. En esta línea, solicitó la confianza de los diputados para formar un Gobierno centrado en la cohesión social y en la erradicación del terrorismo de ETA, subrayando que su objetivo primordial es trabajar por la libertad de los ciudadanos.
Durante su intervención, López hizo un llamamiento a la colaboración, especialmente al PNV, indicando que su oferta de consenso era fundamental para avanzar en la gobernanza. Reconoció que, aunque han tenido diferencias, también han logrado acuerdos y espera continuar esta colaboración. Asimismo, puso de relieve la importancia de revitalizar el Estatuto de Gernika, con la intención de acelerar las negociaciones con el Gobierno central para el traspaso de competencias pendientes, particularmente en políticas de empleo.
El nuevo lehendakari expuso sus planes económicos, delineando una serie de medidas que incluyen facilitar la financiación y fomentar la inversión en infraestructuras. López anticipó que podría recurrir al endeudamiento para reactivar la economía, destacando que el endeudamiento actual del Gobierno Vasco se sitúa en el 0,9% del PIB, lo que representa un margen significativo para implementar políticas anticrisis.
Además, López enfatizó la necesidad de abrir un diálogo social, instando a quienes han convocado huelgas a reflexionar y dar una oportunidad al entendimiento. En este contexto, se comprometió a convocar a los agentes sociales y a la patronal para establecer una mesa de diálogo que impulse el desarrollo económico en Euskadi. La educación y la política sanitaria también fueron mencionadas como pilares fundamentales de su futuro Gobierno.
La política lingüística fue otro aspecto clave en su discurso, donde abogó por una convivencia armónica entre las dos lenguas oficiales del territorio. López manifestó que su objetivo es evitar la creación de guetos y fomentar la cohesión social a través de políticas lingüísticas inclusivas. Además, se comprometió a reformar la radiotelevisión pública vasca para garantizar la pluralidad.
El nuevo lehendakari concluyó su discurso reiterando su disposición al diálogo y la colaboración entre instituciones. Este momento histórico, al ser la primera vez que un lehendakari no nacionalista asume el cargo, se produce en un contexto en el que la política vasca se enfrenta a importantes desafíos relacionados con la pluralidad y la inclusión de todas las sensibilidades. La votación que definirá su investidura se llevará a cabo en la Cámara de Vitoria.
































































































