Recientemente, el Gobierno Vasco ha visto avances en la planificación del corredor guipuzcoano que conecta con Navarra. Este desarrollo fue confirmado por el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, quien indicó que la propuesta se alinea con la presentada por el gobierno regional. Según Santano, ambos proyectos comparten una base similar, lo que podría evitar la afectación directa al macizo central del parque natural de Aralar. Sin embargo, la intención de Madrid de no crear un trazado que evite completamente esta zona ha generado controversia.
Las primeras catas geológicas comenzarán este mismo mes y se realizarán en varias localidades, incluyendo Bakaiku, Ataun, Idiazabal y Beasain. Estas siete localizaciones servirán para reunir la información necesaria sobre el terreno, crucial para el desarrollo del proyecto. A pesar de que el espacio que se verá afectado es limitado, el hecho de que se realicen sondeos en un parque natural ha despertado preocupaciones entre los grupos ecologistas.
La construcción de la conexión con Navarra es un elemento esencial para la infraestructura del tren de alta velocidad (TAV) en el País Vasco. La opción guipuzcoana resulta significativamente más costosa, con un incremento aproximado de 1.000 millones de euros en comparación con la alternativa de Gasteiz. Sin embargo, se argumenta que esta opción es más eficiente en la gestión del tráfico y acortaría el trayecto entre Iruñea y Donostia en más de quince minutos.
Durante una reciente rueda de prensa en Bilbao, Santano también aseguró que los sondeos geológicos en Gipuzkoa y Navarra están listos para iniciar. Para llevar a cabo estas catas, se empleará un equipo de ocho profesionales, acompañado por personal de seguridad privado debido a las posibles protestas que se anticipan en algunas áreas.
El colectivo AHT Gelditu ha manifestado su oposición a este proyecto, pidiendo activamente la movilización de los ciudadanos contrarios a la obra. Además, solicitan a los ayuntamientos de las localidades afectadas que no otorguen los permisos necesarios para la realización de las catas. Hasta ahora, las mayores dificultades han surgido en Bakaiku, aunque Santano se mostró optimista respecto a la colaboración de los municipios de Ataun, Idiazabal y Beasain, donde algunas de las tierras son de propiedad pública.
La opción que se está considerando para Gipuzkoa implicaría un alargamiento del trayecto desde Iruñea hacia el norte, concretamente hasta Altsasu. Esta alternativa, aunque similar a la propuesta del Gobierno Vasco, aún requiere un análisis detallado por el impacto que tendría en el parque natural de Aralar.
Santano también expresó que las opciones para cruzar por Vitoria y la alternativa de atravesar el macizo central de Aralar continúan siendo evaluadas. La alternativa H, que consiste en un túnel de más de 20 kilómetros, no se descarta aunque es menos favorable para los ecologistas.
El secretario de Estado ha enfatizado la importancia de realizar un análisis geológico exhaustivo. «No estamos haciendo otra cosa que un análisis geológico para tomar cuanto antes la mejor decisión,» afirmó. A pesar de la oposición y las peticiones de detener las catas, Santano asegura que es vital obtener esta información para avanzar en el proyecto.
El plazo previsto para las catas es de nueve meses, lo que llevaría la finalización de los trabajos hasta julio de 2026. No obstante, Santano mantiene la esperanza de que, si se obtienen los permisos necesarios en tiempo, los trabajos se puedan culminar antes de lo previsto. El compromiso del Ministerio, según sus palabras, es respetar el territorio y las autonomías locales mientras se avanza en la conexión entre Euskadi y Navarra.





























































































